Por el legado de la Expo

3. febrero 2010 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

banda_seccion_editorial

Una de las características más publicitadas del proyecto Expo Zaragoza 2008, cuando todavía era sólo un proyecto, fue la garantía de reutilización posterior de todas las infraestructuras construidas.

 

Diecisiete meses después de la clausura del evento, la realidad es bien distinta. Si bien es cierto que se ha recuperado para uso ciudadano y con cierta brillantez el frente fluvial, no podemos decir lo mismo de otras infraestructuras básicas de la Expo 2008. Las dos principales cajas de ahorro aragonesas siguen jugando con las instituciones propietarias del Pabellón Puente y de la Torre del Agua. En el caso de ésta última, resulta especialmente bochornosa la salvajada artística que ha cometido CAI sobre la escultura Splash, en connivencia con unos gobernantes débiles, insensibles al arte e hipotecados a los caprichos de los banqueros.

 

El deplorable estado del Palacio de Congresos 21 meses después de su inauguración es otra muestra de la dejadez que envuelve a la post–Expo de Zaragoza, así como el abandono que sufren los pabellones de España y de Aragón, la incertidumbre en cuanto a los futuros usos de los pabellones de participantes, o incluso la vacuidad que sufren más de cien mástiles cercanos al recinto Expo plantados en su día para homenajear a los países participantes.

 

Por todo ello, y por mucho más, la ciudadanía de Zaragoza debe congratularse por la reciente constitución de la Plataforma en Defensa del Legado de la Expo, ya que puede representar una eficaz garantía frente a los desatinos y atropellos de quienes gestionan la post–Expo sin demasiado criterio.

 

Comentarios cerrados