PSOE–CETA: querer y no poder

26. junio 2017 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

La nueva presidenta de honor del PSOE, Cristina Narbona, utilizó la semana pasada el hashtag #PorUnaNuevaSocialdemocracia para decir en Twitter que su partido no iba a apoyar en el Congreso la ratificación del Acuerdo Económico y Comercial Global entre la UE y Canadá (CETA, por sus siglas en inglés).

El CETA es un pacto de libre comercio que, según la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG), supone un “retroceso sin precedentes en los derechos de los consumidores” y también una “competencia desleal para nuestros agricultores y ganaderos” ya que el modelo de producción canadiense “permite la inyección de anabolizantes, antibióticos y hormonas de crecimiento en el ganado”.

Las organizaciones ecologistas se han pronunciado en términos parecidos. Según la portavoz de Amigos de la Tierra, Blanca Ruibal, “en todo el mundo la gente quiere más alimentos locales, sostenibles y saludables, para nuestra economía, nuestro medio ambiente y nuestro bienestar. El CETA nos lleva en dirección opuesta, hacia las granjas industriales, con producciones insostenibles y con cuestionables normas de seguridad”.

La Confederación Europea de Sindicatos (CES) y el Congreso del Trabajo (CLC) de Canadá, firmaron hace más de un año un comunicado en el que criticaban al CETA por varios aspectos como el sistema extrajudicial de resolución de conflictos entre inversores y Estados (ISDS), la apuesta que hace el Tratado por la liberalización y la privatización de los servicios públicos, o la pérdida de derechos laborales que conllevará su puesta en marcha.

Pues bien, con todos estos argumentos sobre la mesa, el nuevo PSOE de Pedro Sánchez todavía no ha encontrado razones para votar en contra de la ratificación del CETA en el Congreso el próximo jueves, por lo que se va a limitar a una tímida abstención que carece de cualquier efecto práctico. Y es que, si frente a los 170 escaños del bloque de derechas (PP, C’s, CC) se erigiera un bloque de izquierdas con 167 escaños a favor de votar “no” al CETA (PSOE, Unidos Podemos, ERC y EH-Bildu), la ratificación del Tratado por parte del Reino de España quedaría en manos de los 13 diputados nacionalistas del PdeCat (antigua Convergencia) y del PNV, con lo que habría alguna posibilidad de que el CETA fuera rechazado.

Por eso, la anunciada abstención del PSOE #PorUnaNuevaSocialdemocracia, suena a maniobra de simple postureo, calculada para quitar votos a la izquierda real, sin perjudicar los intereses de los grandes grupos inversores internacionales, que son a los que realmente sirve la socialdemocracia europea.

Una vez más, el PSOE deja para mejor ocasión la justicia social, la redistribución de la riqueza y la preeminencia del poder político democráticamente elegido respecto a los grandes poderes económicos, de dudoso origen y trayectoria. La nueva era de Pedro Sánchez se parece mucho a las eras anteriores, con un PSOE que quiere ser de izquierdas pero no puede, y con un imperialismo económico que anida en la cabeza de la gente gracias a la ausencia casi total de propuestas políticas alternativas.

 

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