PSOE–Ciudadanos: el pacto de la nada

25. febrero 2016 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

El teatrillo postelectoral del 20D vivió ayer un súbito giro argumental cuando Pedro Sánchez y Albert Rivera rubricaron el llamado “Acuerdo para un gobierno reformista y de progreso” (obsérvese la sustitución del término “progresista” por la expresión “de progreso”), convenientemente loado por ambos signatarios como si de un acontecimiento cósmico se tratara.

Sin embargo, ambos saben que este acuerdo neoliberal en lo económico y quimérico en lo institucional, no llegará a ninguna parte. Y es que resulta tan difícil de imaginar al PP apoyando la investidura de Pedro Sánchez “por acción u omisión consciente” (que diría el maestro), como a Podemos facilitando la puesta en marcha de las mismas recetas económicas que han incrementado la desigualdad social en nuestro país.

Así pues, descartada la investidura de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno, sólo queda por analizar a quién beneficia y a quién perjudica el acuerdo firmado ayer, teniendo en cuenta que aboca a unas nuevas elecciones generales.

En principio, parece una maniobra diseñada por el bipartidismo para recuperar el terreno perdido en los últimos comicios. Los 3,6 millones de votos perdidos por el PP respecto a las Generales de 2011, se parecen demasiado a los 3,5 millones obtenidos por Ciudadanos el pasado 20 de diciembre. Por ello, si esa parte del electorado de derechas que abandonó al PP queda convencida de que los votos a Ciudadanos acaban en el PSOE, el retorno al redil de Génova está más que asegurado. En este sentido, el monumental ego de Albert Rivera, sabiamente manipulado por el aparato de Ferraz, podría haberse convertido en el peor enemigo de Ciudadanos.

El segundo beneficiario podría ser el bloque Podemos-IU, en el caso de que Pablo Iglesias modifique su cerril negativa a que ambos partidos formen coalición de cara a unas más que probables elecciones anticipadas. El posicionamiento del PSOE al lado de la derecha neoliberal, les deja solos en el campo de la izquierda, pero el sorpasso sólo será posible a través de una coalición.

Cosa distinta es que esa posible sustitución del PSOE por la coalición Podemos-IU como elemento hegemónico de la izquierda, dé lugar a un nuevo escenario en el que estas dos fuerzas políticas encarnen el papel de la nueva “izquierda” social-liberal al servicio de la Troika. El precedente de Syriza, las críticas de los gobiernos municipales de Barcelona y Zaragoza hacia los huelguistas de los servicios públicos, o el voto favorable de Podemos e IU a los contratos militares con Arabia Saudí en la Diputación de Cádiz, no llaman precisamente al optimismo. De producirse esta metamorfosis, todos los actores del bipartidismo volverían a la casilla de salida.

En cuanto al gran perdedor del acuerdo escenificado por PSOE y Ciudadanos es, sin duda, Mariano Rajoy, que no sólo tendrá imposible ser investido presidente después de que Pedro Sánchez fracase en su intento, sino que además deberá sufrir las presiones del sector de Esperanza Aguirre para que el PP se abstenga y facilite la investidura del candidato socialista, con el único propósito de desgastar y suceder a Rajoy de cara a las próximas elecciones generales.

 

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