PSOE: el arte de parecer izquierdista, sin serlo

6. febrero 2015 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Sábado 27 de noviembre de 2010. Diez y media de la mañana. Palacio de La Moncloa. Al más puro estilo de la democracia orgánica, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero-no-os-fallaré recibe a los 37 principales empresarios y financieros del país. El objetivo: planificar la economía española a corto plazo con el fin de aumentar la credibilidad de nuestro país ante el dios Mercado, y de este modo, crear empleo. La tasa de paro estaba entonces en el 20,11%, con 4.702.200 personas sin empleo, según la EPA.

En la reunión, de casi cuatro horas de duración, los grandes poderes económicos del país (encarnados esta vez en sus 37 principales caras visibles) conminaron a ZP a acelerar las llamadas “reformas estructurales” en materia de pensiones, de normativa laboral, de reconversión financiera, de mercado energético, o del sector público.

También fueron acordadas medidas concretas como la supresión del subsidio de 426 euros para desempleados sin prestaciones, la eliminación de la cuota obligatoria que las empresas pagan a las Cámaras de Comercio, o la privatización de las empresas públicas AENA y Loterías del Estado.

Los acuerdos de esta cumbre político-empresarial (orientada en último término -insistimos- a la creación de empleo en nuestro país) cristalizaron seis días después en el BOE, concretamente en el Real Decreto-ley 13/2010, de 3 de diciembre, de actuaciones en el ámbito fiscal, laboral y liberalizadoras para fomentar la inversión y la creación de empleo.

Las medidas no tardaron en provocar una oleada de contestación social, que fue convenientemente ignorada por un Gobierno que sólo estaba dispuesto a escuchar primero y a obedecer después los caprichos especulativos de los grandes empresarios y financieros del país. Cuatro años después, la tasa de paro en España es del 23,70%, con 5.457.700 personas sin empleo, según la EPA.

Seguramente, muchos dirigentes del Partido Socialista Obrero Español querrían borrar aquel triste episodio en el que ZP-no-os-fallaré se plegó a los intereses de los más ricos a cambio de nada, tal como luego ha ido demostrando la EPA. Pero las hemerotecas, el BOE y la memoria colectiva de este país, están ahí para recordarlo.

Quien pareció haberlo olvidado fue el portavoz del PSOE en el Comisión de Fomento del Congreso, Juan Luis Gordo, que ayer compareció ante los medios para asegurar que la privatización de AENA (empresa que sale a Bolsa el próximo miércoles) constituye un episodio de “capitalismo de amiguetes” por parte del Gobierno de Rajoy, y que el PSOE está dispuesto a re-nacionalizar la empresa en cuanto llegue al poder.

Este es un ejemplo más de quienes pretender parecer izquierdistas sin serlo, frente a otras opciones políticas como Syriza que están dispuestas a presentarse en el ruedo europeo, no para cuestionar los últimos movimientos de la partida macroeconómica, sino para rechazar frontalmente unas reglas de juego amañadas en beneficio de los especuladores, y en detrimento de los pueblos.

 

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