PSOE: minuto cero

2. septiembre 2016 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

La principal función de cualquier partido político en una democracia es la de ser útil a la población del país en el que se asienta. En el caso de España, la Constitución define con mayor exactitud la triple función de los partidos, cuando dice que “expresan el pluralismo político, concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular y son instrumento fundamental para la participación” (art. 6).

En este contexto, la “manifestación de la voluntad popular” expresada en las urnas el pasado 26 de junio, ha puesto en manos del PSOE un artefacto explosivo con mecanismo de relojería. Y la cuenta atrás para el partido de Pedro Sánchez acaba esta misma tarde.

Los socialistas tienen todo el derecho a perseverar en su voto negativo a la investidura de Rajoy, pero también tienen todo el deber de explorar las posibilidades para una alternativa de gobierno. De lo contrario, estarían faltando a su función de “concurrir a la formación y manifestación de la voluntad popular”, ya que si los 5.424.709 votos obtenidos el 26-J (luego traducidos en 85 escaños) no sirvieran para nada, el PSOE estaría negando la voz a sus propios votantes, es decir, a una parte muy importante de la “voluntad popular”.

Si Pedro Sánchez vota “no” a Rajoy, y al mismo tiempo descarta de antemano la posibilidad de intentar un gobierno alternativo apoyado por, al menos, 176 de los 180 escaños que hace dos días dijeron “no” a Rajoy, el PSOE estaría borrando del mapa político a casi 5,5 millones de personas, lo que descalificaría al partido de Sánchez como “instrumento fundamental para la participación”.

Puede que en la cabeza del líder socialista resida la idea de que, cuanto peor le vaya a la investidura de cualquier candidato en el Congreso, mejor le irá al bipartidismo en el horizonte de unas terceras elecciones. Sin embargo, el pueblo soberano ya se ha dado cuenta de que la culpa de este bloqueo institucional no debe atribuirse a las dos nuevas fuerzas emergentes (que llevan casi nueve meses planteando alternativas, pactos y ofertas de diálogo), sino a las filias y fobias del PP y del PSOE.

En cualquier caso, el PSOE está planteando en 2016 muchas más reticencias a un entendimiento con Unidos Podemos y con otras fuerzas parlamentarias de izquierdas, que las que mantuvo en 2011 para introducir en nuestra Constitución una reforma neoliberal de la mano del PP y de espaldas al pueblo soberano, al que los socialistas negaron la voz y la palabra. Para reflexionar.

 

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