Que dimitan, que se vayan

4. febrero 2013 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

El pasado viernes finalizábamos nuestro editorial afirmando que el presidente del Gobierno sólo tenía dos opciones frente a las sospechas de corrupción que recaen sobre algunos altos dirigentes del Partido Popular: “admitir su culpa y convocar a continuación elecciones anticipadas, o bien para negar las acusaciones publicadas y poner su inocencia o culpabilidad en manos de la evolución de los hechos”.

Pues bien, tras la reunión extraordinaria del Comité Ejecutivo Nacional celebrada el sábado, y tal como cabía esperar, Rajoy emitió (lejos de cualquier periodista) una solemne declaración de inocencia que induce a pensar que los papeles de Bárcenas son una simple invención del diario El País, y que posiblemente este periódico ha actuado en connivencia con determinados jueces, grafólogos, falsificadores, e incluso, con algunos destacados miembros del PP, que han admitido públicamente la veracidad de determinados asientos contables reflejados en el cuaderno de Bárcenas ¿Son verdaderas, pues, la línea 24 y la 32, pero falsas la 23, la 26 y la 14? Poco probable.

El escándalo de los papeles de Bárcenas (ligados a la trama Gürtel de cuyo sumario la derechona judicial española apartó violentamente al juez Baltasar Garzón, posiblemente porque se acercaba demasiado a la verdad), son el último mal servicio que hacen al país unos gobernantes mediocres, que no tienen inconveniente en hacer gala de patriotismo forrando La Cibeles de banderas españolas, mientras permiten que el 21% de la población residente en España sea pobre con tal de contentar a los inversores extranjeros más canallas y especuladores.

Por eso, lo mejor es que dejen sus cargos y se vayan del país al que han fallado estrepitosamente.

Que dimitan y que se vayan por pisotear cada viernes nuestra Constitución, relegando los derechos sociales a la categoría de mera asistencia caritativa, como ayer denunció brillantemente la Marea Naranja en Aragón con su escenificación de “la Sopa Boba”.

Que dimitan y que se vayan; que se vayan a cualquier república bananera o gigante emergente asiático donde nadie cuestionará ni fiscalizará sus acciones; donde nadie se atreverá a construir una escultura de fiambreras para denunciar los recortes en becas de comedor; donde nadie se encerrará en su instituto o en su hospital para rechazar el estrangulamiento y la privatización de los principales servicios públicos; donde no habrá pobreza porque la pobreza será la norma; donde no habrá que invertir dinero público en las prestaciones del Estado que garantizan el Bienestar, porque el Bienestar no cotiza en Bolsa.

Que dimitan y que se vayan; que se vayan y que se lleven a Andrea Fabra y su “¡que se jodan!”; y que se lleven también a Rafael Hernando y sus acusaciones de “pijo ácrata” contra un juez que demostró estar del lado de la Justicia y no del lado del poder económico; y que se lleven a Cristina Cifuentes y su obsesión por criminalizar a los pacíficos movimientos ciudadanos que rechazan el neoliberalismo como modelo económico.

Que dimitan y que se vayan; y que no vuelvan hasta que se reconviertan en demócratas ejemplares, comprometidos con el Estado social instituido en el primer artículo de nuestra Carta Magna, y atentos en todo momento a las líneas rojas, verdes, blancas, naranjas y negras que el pueblo soberano y la propia Constitución les impiden rebasar.

 

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