Rajoy, camino a Vichy

8. febrero 2017 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Por lo visto, los mandatarios europeos todavía no han comprendido la gravedad que supone el hecho de que haya llegado a la Casa Blanca el primer presidente fascista de los Estados Unidos. Hasta el momento, andan todos de aquí para allá intentando conseguir la medalla de oro en colaboracionismo.

El último de ellos, Mariano Rajoy, que anoche le dijo al presidente norteamericano que “España, con un Gobierno estable y con una economía que crece a más del 3%, está en las mejores condiciones para ser un interlocutor de Estados Unidos en Europa, en América Latina y también en el Norte de África y Medio Oriente”, según asegura el comunicado difundido por Moncloa.

En esta conversación telefónica, Rajoy trató de emular a Trump hablando el idioma de la economía, y no el de los Derechos Humanos. Sólo así puede interpretarse el hecho de vincular una acción política a la circunstancia de que la economía española crezca por encima del 3%.

Pero es que, además, ni Trump ni ningún otro tirano necesitan mediadores en ningún lugar. Ofrecer entendimiento e interlocución a alguien que sólo quiere imponer su opinión sin entenderse ni hablar con nadie, supone caer en el ridículo más estrepitoso.

Por si todavía no se lo han dicho al presidente del Gobierno de España, es preciso recordar que Trump cree que ahora los Estados Unidos son su propia empresa, y que en su cabeza sólo caben movimientos accionariales e inversiones más o menos arriesgadas.

Sin embargo, Rajoy no encontró la ocasión para señalar a Trump que la construcción de un muro fronterizo, la discriminación de personas en función de su nacionalidad o la práctica de la tortura en los centros de detención, son prácticas contrarias a la Declaración Universal de los Derechos Humanos, e impropias de un país que se considera la primera democracia del planeta.

Hace casi 77 años, cuando la Alemania nazi invadió la mitad de Francia, el mariscal Pétain firmó un armisticio en el que la Tercera República era borrada de la otra mitad, y sustituida por un régimen totalitario y colaboracionista gestionado por franceses. Con los actuales gobernantes europeos, es posible que a la UE no le quede más función que ejercer como Europa de Vichy en el mundo de Donald Trump.

 

Tags: , , , ,

Comentarios cerrados