Rajoy, China y los Derechos Humanos

15. mayo 2017 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Mariano Rajoy está en China, y no en plasma, sino en persona. Su viaje ha sido adornado por las grandes empresas mediáticas de nuestro país con titulares como “Rajoy ofrece a China la ‘experiencia de éxito’ de España” (ABC), “Rajoy vende España como ejemplo de las reformas que necesita China” (Público), “Rajoy despliega los encantos de España para ‘la ruta de las obras’ desde China” (El País) o “Rajoy pide facilidades en China para las empresas españolas” (Heraldo de Aragón).

Sin embargo, ni una sola de estas grandes empresas ha abierto su información diciendo que “Rajoy obvia el tema de los Derechos Humanos durante su visita a China”, como sí ha hecho CRÓNICA DE ARAGÓN. Y es que la falta de respeto a los Derechos Humanos guarda una relación directa con la evolución económica del gigante asiático. La ausencia de democracia, la falta de libertad de expresión, la negación del derecho a la libre sindicación, la ineficacia de las normas relativas a la protección de la salud frente a la contaminación, o la persecución penal de toda aquella persona que reivindique alguno de los puntos anteriores, son las pinceladas que componen el cuadro macroeconómico chino.

Pero Rajoy no está en China para hablar de Política (para eso ya está Venezuela…) sino para ejercer como paje de las grandes constructoras españolas, muy, pero que muy interesadas, en forrar el territorio chino de infraestructuras de comunicación.

En este tema, sí que pueden resultar útiles las enseñanzas que Rajoy está impartiendo en China. El presidente del Gobierno puede explicar, por ejemplo, cómo España ha dilapidado durante los últimos 30 años los miles de millones de euros procedentes de los Fondos de Cohesión de la UE en aeropuertos inútiles, en autopistas infrautilizadas, y sobre todo, en la construcción de unas líneas de Alta Velocidad cuyos billetes sólo son accesibles para los bolsillos más acomodados.

Todo ello, para mayor gloria de las grandes empresas de la construcción (OHL, Ferrovial, ACS, FCC, etc.), ya que a pesar de esa tormenta de millones, España no ha solucionado sus problemas de paro estructural (en estos momentos, la segunda tasa más alta de la UE, solo por detrás de Grecia), ni ha reformado la base de su economía para romper la dependencia respecto a sectores altamente volátiles como el turismo o la construcción.

Pero el segundo y más importante curso exprés que Rajoy puede impartir a los dirigentes del autodenominado “Partido Comunista Chino” tiene que ver con la adjudicación de obra pública a estas grandes empresas constructoras, previo pago de comisiones ilegales a través del tesorero del partido; un curso que incluye dos másteres en destrucción de discos duros, y en manipulación de la Justicia para que ésta no admita como prueba el cuaderno manuscrito por el propio tesorero (que es el que se acaba comiendo el marrón).

 

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