Rajoy pierde en Andalucía y Asturias

26. marzo 2012 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

El denominador común de las elecciones que ayer se celebraron en Andalucía y Asturias es el fracaso del PP a la hora de alcanzar el gobierno de ambas comunidades autónomas. El arrollador triunfo conseguido por el partido de Mariano Rajoy en las autonómicas, municipales y generales de 2011, se ha visto truncado tres meses después de que el líder popular alcanzase la Presidencia del Gobierno.

Tres meses en los que han abundado los recortes presupuestarios draconianos, las reformas laborales desequilibradas y antisociales, las medidas económicas impopulares no anunciadas en el programa electoral, los gestos de compadreo con una patronal que ha destruido tres millones de puestos de trabajo en otros tantos años, la excesiva comprensión con una Banca que ha dejado sin hogar a cientos de miles de personas, y los seguimientos perrunos hacia las equivocadísimas políticas neoliberales impulsadas por Bruselas.

Tres meses en los que, por el contrario, ha faltado la sensibilidad social del nuevo gobierno hacia las víctimas de una crisis no generada por ellos, así como la firme voluntad de “cumplir y hacer cumplir la Constitución”, sobre todo en lo concerniente a la progresividad fiscal y al resto de los contenidos propios del Estado del Bienestar descritos en su articulado.

A pesar de los 30 años de gobierno ininterrumpido del PSOE en Andalucía, del desprestigio logrado por las últimas políticas económicas de Rodríguez Zapatero, del escándalo de los ERE fraudulentos, o de la altísima tasa de desempleo que se registra en esta comunidad autónoma, Javier Arenas no ha conseguido alcanzar una mayoría suficiente como para ser el próximo presidente de la Junta de Andalucía.

Y no sólo eso, sino que su partido perdió ayer el 21,47% de los votos que obtuvo en esta comunidad autónoma con ocasión de las Elecciones Generales celebradas hace poco más de 4 meses, pasando de 1.985.612 a 1.559.213. Jamás un partido político en el poder se había desgastado tanto en tan poco tiempo.

La razón no habrá que buscarla en la aplicación de “medidas impopulares por heroicos motivos de causa mayor orientados hacia el progreso futuro de nuestra nación” (como algunos ideólogos del PP pretenden sostener), sino en la aprobación de medidas antidemocráticas, que carecen claramente del respaldo de la ciudadanía, y que –por lo tanto– jamás deberían ser adoptadas.

En el caso de Asturias, el PP tampoco logró su propósito de barrer al Foro Asturias de la faz del Principado, a fin de recuperar en solitario el espacio del centro–derecha en aquella comunidad autónoma.

La intransigencia de los populares a la hora de facilitar la gobernabilidad de Asturias, ha traído como consecuencia su propio estancamiento electoral, así como una victoria del PSOE y un ligero retroceso del partido de Álvarez Cascos, que sin embargo, sigue muy por delante del PP, tanto en votos como en escaños.

Además, los populares asturianos se ven ahora en la obligación de aceptar las condiciones que les quiera ofrecer Álvarez Cascos para establecer un gobierno de centro–derecha en el Principado, si no quieren ser los responsables de una nueva convocatoria electoral que, a buen seguro, les pasaría una factura todavía mayor.

Por otra parte, en ambas comunidades autónomas cabe reseñar la subida experimentada por Izquierda Unida, que poco a poco se va afianzando como la única formación política de carácter estatal que está en condiciones de garantizar la pervivencia del Estado del Bienestar, más allá de las sumisiones al neoliberalismo europeísta practicadas antes por el PSOE y ahora por el PP. Al menos, así lo está entendiendo una buena parte del electorado de izquierdas.

Aunque la fuerza política que mayor subida ha experimentado tanto en Andalucía como en Asturias es la abstención, con más de 10 puntos porcentuales en ambos casos. Un serio toque de atención hacia una clase política que cada vez conecta menos con la ciudadanía a la que sirve.

 

Tags: , , , , , , ,

Comentarios cerrados