Rajoy se destapa (por fin) como líder en un debate sin Política

8. noviembre 2011 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

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El llamado “efecto Rubalcaba” quedó anoche totalmente disipado durante el debate electoral que celebraron los candidatos del PSOE y del PP a la Presidencia del Gobierno de España. Rajoy fue capaz anoche de recortar el déficit de popularidad que lastraba sus expectativas desde que sustituyó a Aznar al frente del PP en 2004. El político gallego apareció por primera vez ante las cámaras como un líder sólido que conocía de lo que hablaba, y que además, sabía expresarlo con solvencia.

 

Rubalcaba, por su parte, arriesgó todo lo imaginable para recortar la inmensa diferencia que hoy separa a un PSOE en caída libre de un PP que sólo se limita a culpar a los socialistas de realizar las mismas políticas antisociales que ellos mismos hubieran llevado a cabo, en caso de que hubieran ganado las elecciones generales de 2008.

 

El líder popular ha superado, pues, el último obstáculo que le separaba de la victoria el próximo 20–N: no fallarse a sí mismo. Para Rubalcaba era imposible ganar estas elecciones, pero sólo Rajoy podía perderlas. Anoche, esa posibilidad quedó desterrada, ya que el candidato socialista tuvo que claudicar ante la férrea defensa que Rajoy estableció en torno a su programa oculto, debiendo limitarse a realizar unos cuantos juicios de valor sobre lo que iba a ocurrir si el PP ganaba las elecciones.

 

Hasta aquí el espectáculo televisivo.

 

Por lo que respecta a la Política, ésta estuvo ausente durante toda la noche, ya que el respeto absoluto hacia el dios Mercado tiñó de futuro fracaso todas las propuestas de política económica desgranadas por ambos candidatos.

 

De hecho, ninguno de ellos mencionó las tres principales causas del malestar económico por el que atraviesa nuestro país: la existencia incontestada de paraísos fiscales, la deslocalización masiva de empresas hacia los paraísos laborales de la semiesclavitud, y la mentalidad especulativa y cortoplacista de la mayoría de los empresarios y banqueros españoles.

 

Dentro de la lógica del capitalismo salvaje globalizado, las inversiones siempre van a dirigirse hacia los países que ofrezcan menores costes de producción. Por ello, no es difícil llegar a la conclusión de que la Europa del Bienestar tiene los días contados, ya que, si no cuestiona esta realidad, sólo dispone de dos opciones: mantener el Estado del Bienestar e ir empobreciéndose poco a poco hasta el colapso definitivo, o bien olvidarse de todos sus avances sociales y competir a la baja con los países que ofrecen al Mercado personas dispuestas a trabajar a cambio de un plato de arroz.

 

¿Hablaron Rubalcaba o Rajoy de impedir las importaciones de productos fabricados por trabajadores que no disfruten de los mismos derechos laborales que existen en España? ¿Mencionaron estar dispuestos a repatriar forzosamente los capitales de ciudadanos españoles que en estos momentos están escondidos en paraísos fiscales? ¿Propusieron normas que penalicen la deslocalización de empresas españolas? ¿Plantearon la necesidad de impedir las inversiones financieras especulativas? ¿Dijeron algo sobre incrementar la progresividad fiscal del IRPF?

 

En resumen, ¿se mostraron dispuestos a volver a colocar la economía al servicio de las personas? No, no, no, no, y mil veces no.

 

Por lo visto anoche, hacer Política no estaba entre los objetivos de estos dos candidatos, cuyos partidos se limitan a imitar un perfecto turnismo decimonónico disfrazado de postmodernidad.

 

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