Retroceso hacia el machismo

28. enero 2015 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

La realidad ha vuelto a demostrar que, según retrocede el Estado del Bienestar como modelo socioeconómico y cultural, retrocede también la igualdad de género. En los momentos de crisis e incertidumbre, cuando los seres humanos se sienten desamparados por la sociedad a la que pertenecen, se produce una vuelta hacia conceptos como la fuerza o la violencia, tradicionalmente relacionados con la seguridad, y normalmente vinculados al género masculino.

Este retroceso casi imperceptible quedó plasmado ayer durante la presentación de un estudio elaborado por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), a propuesta del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. En él se señala que uno de cada tres jóvenes de entre 15 y 29 años considera inevitable o incluso aceptable establecer férreos sistemas de control sobre la pareja, hasta el punto de impedir que se relacione con amigos o familiares, que trabaje o estudie, o que haga o deje de hacer algo.

El dato adquiere toda su relevancia si lo comparamos con el relativo al conjunto de la ciudadanía. Así, el 32% de las mujeres jóvenes aceptan estos comportamientos de sus parejas, frente al 29% de la población femenina general; y el 34% de los varones jóvenes está de acuerdo con estas prácticas, frente al 30% de la población masculina general.

Lamentablemente, este retroceso cultural no es privativo de nuestro país. Hasta en la nueva Grecia de Syriza, Alexis Tsipras y los suyos han olvidado la necesidad de conformar un gobierno igualitario en cuestión de género, e incluso, han obviado la obligatoriedad de incluir a alguna mujer en el nuevo Ejecutivo griego.

Puede que lo más importante en la Grecia actual sea combatir las políticas de la troika, y en ese sentido es perfectamente entendible el pacto de gobierno entre Syriza y Griegos Independientes, frente a la indefinición de otras fuerzas de izquierdas como el Partido Comunista o lo poco que queda del Partido Socialista. Pero lo que resulta del todo inadmisible es que Tsipras no haya contado con ninguna de las mujeres griegas que están dispuestas y preparadas para formar parte de la primera línea de batalla contra la troika.

Después de seis años de tortura económica, el pueblo griego merece que éste sea el primer y el último error de su nuevo gobierno; del mismo modo que el pueblo español necesita urgentemente renovar sus referentes educativos, mediáticos, políticos, culturales y sociales, con el fin de retomar cuanto antes la senda de la igualdad de género.

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