Revulsivos y decepciones

5. agosto 2014 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

La crisis económica, soluciones neoliberales dadas a la misma por PSOE y PP, y las consecuencias antisociales de éstas últimas, están a punto de llevarse por delante el tradicional sistema bipartidista español. Con un empobrecimiento galopante de la clase trabajadora, con un enriquecimiento progresivo de la alta burguesía inversionista, y con unas clases medias cada vez más inexistentes, el ultraderechismo económico de la Dictadura de los Mercados va esculpiendo poco a poco una nueva situación en la que el pueblo soberano busca respuestas más allá de las dos formaciones políticas que han empujado al país hacia el punto en el que se encuentra.

Las Elecciones Europeas de mayo y el Barómetro de Opinión del CIS publicado ayer, ratifican claramente esta tendencia. PP y PSOE confirman su caída respecto a las Generales de 2011 (-14,63 y -7,5 puntos porcentuales, respectivamente), mientras el voto de la indignación sigue reuniéndose en torno a Podemos.

Cierto es que la encuesta se realizó antes de la designación de Pedro Sánchez como nuevo secretario general del PSOE, pero no es menos cierto que, dado el carácter plano de este nuevo dirigente, y teniendo en cuenta su historial como diputado, nada hace pensar que si la encuesta se celebrara hoy, los resultados serían distintos.

Ya ha pasado la época en la que un dirigente socialista le preguntaba a su electorado “¿y quién gestionará el ‘no’ a la OTAN” o le prometía “no os fallaré”, y conseguía aglutinar en torno a sí una corriente de simpatía pauloviana. La militancia del PSOE ha decidido elegir a un líder que votó a favor de los recortes de Zapatero, de la reforma laboral impuesta por su gobierno, de las medidas excepcionales aprobadas en diciembre de 2010 al dictado de la gran patronal, y de la reforma del artículo 135 de la Constitución ‘sugerida’ por Merkozy, pergeñada con el PP y hurtada al debate y el refrendo ciudadano. Mientras tanto, el aparato de Ferraz apostaba por un congreso gatopardista de mucho marketing y poca ideología.

Por eso, el “revulsivo Sánchez” ha fallado (como sin duda demostrará el próximo Barómetro del CIS), del mismo modo que ha fracasado el “revulsivo Felipe VI”, por razones similares.

Si el bipartidismo y el statu quo nacido de la Transición quieren sobrevivir a esta época de turbulencias socioeconómicas generadas por los experimentos neoliberales que ellos mismos han realizado, están obligados a impulsar el principio de redistribución de la riqueza fijado en la propia Constitución, con el objetivo de garantizar los derechos sociales, salariales y laborales que lleva aparejado el Estado del Bienestar. De lo contrario, nuevas realidades sociales y políticas se irán abriendo paso, con resultados más que inciertos para todas aquellas personas físicas y jurídicas que hoy detentan el poder económico en nuestro país.

 

Tags: , , , , , , ,

Comentarios cerrados