Rudi, la realidad y la buena imagen

12. junio 2012 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

“No dejes que la realidad te estropee una buena imagen institucional”. Esta particular versión del conocido lema de la prensa amarilla (para cuya construcción sólo es preciso cambiar la expresión “imagen institucional” por la palabra “noticia”), fue uno de los motivos conductores de la comparecencia de prensa que durante la tarde de ayer ofreció la presidenta de Aragón.

Concretamente, menos de una semana después del comienzo de los incidentes protagonizados por la minería aragonesa ante las Cortes de Aragón, Luisa Fernanda Rudi afirmó que tanto ella como su Gobierno tratan de conseguir “que trascienda una buena y sólida imagen de nuestra comunidad autónoma”, es decir, “de una comunidad fiable y sólida en lo político, en lo social y en lo económico”.

Sin duda, un noble propósito que resulta difícil de cumplir desde las medidas de política económica que parten desde La Moncloa y desde el Edificio Pignatelli.

Rudi debería saber que la solidez política se logra cuando los gobernantes democráticamente elegidos escuchan la voz de la ciudadanía, en lugar de ignorarla tras el parapeto de una supuesta patente de corso obtenida en las urnas.

Rudi debería saber que la solidez social se alcanza mediante un Estado fuerte que garantice a la ciudadanía la prestación de los servicios públicos esenciales, y no a través de unas instituciones empobrecidas por la aplicación directa de la doctrina neoliberal.

Rudi debería saber que la solidez económica se consigue aplicando los mecanismos laborales y fiscales de redistribución de la riqueza fijados en la Constitución Española, y no dinamitándolos en aras de unos supuestos “deberes” impuestos por del dios Mercado.

Pero cuando más se equivocó la presidenta fue cuando afirmó que “los sacrificios que desde el Gobierno de Aragón nos estamos autoimponiendo, y estamos pidiendo al conjunto de la sociedad, vienen impuestos por la defensa del interés general”.

Todo lo contrario. El interés general aconseja revertir todas las medidas antisociales que emanan de La Moncloa y del Edificio Pignatelli, para hacer que la carga de la actual crisis recaiga exclusivamente en sus responsables, es decir, en los políticos que diseñaron y/o jalearon la burbuja inmobiliario–financiera, en los grandes constructores que se enriquecieron astronómicamente con ella, en los directivos bancarios que la inflaron, y en los Gobernadores del Banco de España que miraban para otro lado mientras los especuladores dinamitaban las bases económicas del país.

Sin embargo, Rudi acertó plenamente al afirmar que “el Parlamento es siempre el reflejo de la voluntad popular, y por eso, es inviolable y sus miembros no pueden sentirse coaccionados ni coartados, ni en su libertad de expresión, ni en su capacidad de decisión”. Así pues, la presidenta aragonesa rechaza públicamente que los grandes poderes económicos y financieros internacionales presionen y coaccionen a los representantes de la soberanía nacional para lograr la aprobación de medidas económicas que favorezcan sus intereses, en detrimento de los del pueblo soberano ¿O quizá Rudi se refería a los mineros que no terminan de comprender por qué hay 100.000 millones de euros para salvar a la banca española y no hay 450 para mantener las ayudas a la minería de nuestro país? Si así fuera, la presidenta se estaría equivocando de nuevo.

 

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