Schengen, en la cuerda floja

23. noviembre 2015 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Las causas y consecuencias de la crisis económica de 2008 evidenciaron que la Unión Europea se había edificado demasiado rápido y a base de grandes defectos de construcción. Sin la previa unificación de políticas fiscales, laborales, financieras, sociales, migratorias, o de seguridad entre los Estados miembro, los siervos de la plutocracia comunitaria lanzaron al aire unos criterios de convergencia absolutamente arbitrarios y únicamente orientados a lograr una unión monetaria ficticia entre la mayor parte de los Estados de la UE.

La ausencia de cohesión real generó respuestas diversas ante los primeros momentos de la crisis económica global de 2008, puesto que diversas eran las realidades económicas nacionales. La posterior unificación neoliberal decretada por la Troika en 2010 no hizo sino incrementar el sufrimiento de la ciudadanía y ralentizar el proceso de recuperación.

Algo parecido está ocurriendo ahora, si cambiamos a las víctimas económicas por víctimas mortales, y a los terroristas financieros de la especulación extrema, por terroristas armados del extremismo religioso. Ha bastado la presencia de un puñado de estos homínidos sembrando el terror en las calles de París, para que comience a tambalearse uno de los pilares de la Unión Europea: la libre circulación de personas entre los Estados miembro.

Al margen del lógico incremento temporal de los controles fronterizos tras los atentados de París, comienza a haber voces en la UE que apuestan por revisar a la baja el Tratado de Schengen, dificultando de ese modo el libre tránsito de personas en el seno de la Unión Europea.

Paralelamente, ningún representante gubernamental de la UE cuestiona la libre circulación de capitales o el dumping fiscal entre los Estados miembro, lo que demuestra –una vez más– que esta Unión Europea se diseñó y se sigue construyendo a la medida de los grandes capitales y no de las personas.

 

Tags: , , , , ,

Comentarios cerrados