¿Sin alternativa?

3. abril 2012 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

El presidente del Gobierno cerró ayer una comparecencia ante la prensa (sin admitir preguntas) en la que reafirmó la necesidad de aprobar unos Presupuestos Generales del Estado impopulares. Según Mariano Rajoy, “somos conscientes de que hay muchos españoles afectados por nuestras medidas, pero no hay alternativa”.

Rajoy dejó claras dos cuestiones. La primera es que todos los políticos mediocres (y él sabe que lo es) se esconden detrás de comparecencias ante la prensa sin preguntas. La segunda es que la Dictadura de los Mercados que se implantó en España un 12 de mayo de 2010, goza de una salud infinitamente mejor que la de muchas de las personas afectadas por los recortes sanitarios.

¿Quién es capaz de dejar “sin alternativa” a un Gobierno democráticamente elegido, y de obligarle a hacer lo que no desea? Responder “la herencia de Zapatero” sería demagógico, teniendo en cuenta la deuda pública acumulada por comunidades autónomas como Madrid o Valencia.

Más bien, habría que responder que “los Mercados”, esos entes amorfos, impersonales y canallescos que no solo no son capaces de garantizar las necesidades básicas de toda la población, sino que últimamente se dedican a arruinar las expectativas vitales de buena parte de la misma.

Aunque Rajoy no lo crea (posiblemente, porque su intelecto no le da para tanto), no sólo hay alternativa, sino que es el momento de construirla.

Es el momento de construir una nueva economía sostenible y eficiente basada en la sostenibilidad medioambiental y en el bienestar de cada una de las personas que componen nuestra sociedad, justamente lo contrario de lo que promueven las políticas económicas miopes y seguidistas que tanto conservadores como socialistas desarrollan en Europa al dictado de los Mercados.

Es el momento de evitar los errores especulativos del pasado cuando, primero Aznar y luego Rodríguez Zapatero pensaron que comprando longaniza para atar a los perros, se iba a alcanzar automáticamente la verdadera convergencia económica con los países de la zona euro.

Es el momento de comenzar a construir esa alternativa antes de que el monstruo neoliberal que se está gestando devore por completo a las grandes, pequeñas y medianas empresas, a los bancos, a las compañías de seguros, a comerciantes, a los autónomos, a los trabajadores, a los pensionistas, a los dependientes, a los emprendedores y a todos aquellos y aquellas que no posean grandes capitales dedicados a la inversión especulativa transnacional.

 

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