Sindicalismo amarilleado en los Contact Centers

20. diciembre 2016 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Si hay un sector que encarna perfectamente la precariedad laboral, es el del telemárketing. Salarios bajos, temporalidad contractual, vigilancia empresarial obsesiva, formación para la insolidaridad, y una inquietante sensación de que cualquier cosa que digas o no digas por teléfono puede dar lugar a un despido fulminante, son algunas de las características que adornan este sector.

A eso se añade el hecho de que, en España, el convenio colectivo de los Contact Centers caducó en diciembre de 2014, siendo desde entonces prorrogado sin mejoras salariales ni laborales. No hay que olvidar que la reforma laboral aprobada en 2012 por el régimen de Rajoy hace posible que los empresarios puedan impedir cualquier avance en las condiciones de vida de los trabajadores, simplemente bloqueando la negociación de un nuevo convenio colectivo mejor que el anterior. Quizá sea esa la razón por la que varios millones de trabajadores votaron al PP en las dos últimas elecciones generales.

En cualquier caso, los trabajadores y trabajadoras del telemárketing están realizando paros parciales desde hace tres meses, sin que la patronal haya cedido ni un milímetro en su actitud explotadora. Y es ahora cuando surge la noticia de que UGT y CCOO (sindicatos mayoritarios en el sector y en el conjunto del país, para desgracia de la clase trabajadora) han comenzado a recular, desvinculándose de la justificadísima huelga de 24 horas convocada por CGT para el próximo 26 de enero.

Al parecer estos dos sindicatos amarilleados esperan que una nueva reunión con la patronal, prevista para la segunda semana de enero, alumbre un calendario de negociación en el que seguir discutiendo todo aquello que ya se ha discutido a lo largo de los dos últimos años.

Si UGT y CCOO todavía no se han dado cuenta de que ninguna mesa de negociación es capaz de acabar con la actitud chulesca y desafiante de la patronal española (máxime en aquellos sectores que, como el del telemárketing, han nacido ya contaminados por el virus del neoliberalismo), es que no son capaces de entender la situación socioeconómica actual.

Pero si lo que no entienden es que la huelga del 26 de enero se ha convocado para luchar contra un abuso empresarial y contra la reforma laboral que lo permite, lo mejor que podrían hacer UGT y CCOO es disolverse y dejar paso a otras organizaciones más comprometidas con los derechos de los trabajadores.

 

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