Siria: de nuevo, la hipocresía occidental

6. octubre 2015 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

La noticia de los bombardeos rusos contra las posiciones del Estado Islámico en Siria ha levantado numerosas críticas en la prensa sistémica. Sin embargo, una intervención similar previa por parte de Francia, ha pasado casi desapercibida en esos mismos medios. La diferencia entre una y otra es que la intervención rusa cuenta con la petición previa del gobierno sirio, mientras que la francesa carece de cualquier base legal.

Francia es el mismo país (con el mismo presidente al frente) que hace algo más de dos años proponía una intervención militar aliada contra el gobierno sirio, y por lo tanto, a favor de los grupos yihadistas que ahora le disputan el poder.

Occidente, instalado como siempre en su vergonzosa hipocresía, pretende mantener una posición equidistante entre el gobierno laico de Siria y las hordas de energúmenos que luchan por instalar en su territorio un califato medieval. Las potencias democráticas occidentales todavía no tienen claro quién es el enemigo.

Cualquier persona con sentido común sabe que el enemigo es el terrorismo yihadista, una aberración que intenta retrotraer a la Humanidad al estado en el que se encontraba en el siglo XI. Mil años de regresión cultural no parecen argumento suficiente para que las democracias occidentales detecten a su verdadero enemigo.

Afortunadamente, la Federación Rusa se ha puesto manos a la obra en el exterminio de estos homínidos fundamentalistas que destruyen la cultura, la historia, la dignidad y la vida en aquellos lugares donde consiguen arraigarse.

La destrucción del Arco del Triunfo de Palmira a manos del Estado Islámico no es menos importante que la voladura de los Budas de Bamiyán por parte de los talibanes afganos. En este último caso, todos los medios de comunicación sistémicos estallaron en críticas contra los autores del culturicidio. El enemigo era el mismo, pero a EEUU y sus aliados les convenía abordarlo desde otro punto de vista. De nuevo, la hipocresía occidental.

En este sentido, resulta especialmente execrable la actitud de la OTAN (esa organización que se dispone a realizar unas macromaniobras en suelo zaragozano), cuyo secretario general exigía ayer a Rusia que cesara “los ataques contra la oposición siria”, tras calificar como “inaceptable” la momentánea violación del espacio aéreo turco por parte de una aeronave rusa. Si este episodio de dos minutos de duración es “inaceptable” a los ojos de la OTAN, ¿cómo califica esta organización el bombardeo masivo de un hospital de Médicos Sin Fronteras en Kunduz, por parte de la aviación norteamericana? Respuesta: no lo califica de ningún modo. De nuevo, la hipocresía occidental.

 

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