Telebasura española

23. febrero 2017 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Todo es posible en un país donde cualquier jovencito o jovencita que se dedica a contar imbecilidades en Youtube tiene más visitas que los mejores diarios digitales elaborados por profesionales de la información. Y una de las cosas que son posibles, es que la justicia se ponga del lado de los buitres de la telebasura, en lugar de fallar a favor de sus víctimas.

Hace doce años, Paulina Rubio denunció a Antena 3 y a Telecinco por los comentarios injuriosos y atentatorios contra su vida privada que se habían difundido en los programas ¿Dónde estás corazón?, Aquí hay tomate y Crónicas Marcianas.

Sin embargo, tanto el Juzgado de Primera Instancia número 1 de Madrid, como la Audiencia de Madrid, el Tribunal Supremo o el Tribunal Constitucional, fallaron en contra de la cantante, y por lo tanto, a favor de la jauría mediática que cada día alimentaba a una sociedad hambrienta de morbo y zafiedad televisiva.

Pero, como ocurrió con las cláusulas suelo, lo que en Madrid se ve como normal, en Europa se percibe como una injusticia. Será que esta balsa carpetovetónica llamada España sigue haciendo aguas civilizatorias en pleno siglo XXI.

En cualquier caso, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) ha establecido la nulidad absoluta de las cláusulas suelo, del mismo modo que el Tribunal Europeo de los Derechos Humanos (TEDH) ha devuelto a Paulina Rubio el “derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen” que la justicia española le negó por unanimidad.

Todo un toque de atención sobre el modelo televisivo de las grandes cadenas que han convertido el innoble arte de la alcahuetería en putrefacta fuente de beneficios. Hace más de seis años señalábamos en este mismo espacio que la generalización de la telebasura iba a conducir a la población española a una “fase de entontecimiento colectivo de la que será muy difícil salir”. Dicho y hecho.

Especialmente grave es que este modelo esté siendo implantado en las televisiones de titularidad pública mediante programas que, si bien no alcanzan el nivel vomitivo de la telebasura privada, sí que adolecen de los parámetros de calidad necesarios para ser emitidos en unas cadenas pagadas directamente por la ciudadanía.

Por poner un ejemplo, resulta del todo incomprensible que un bodrio como “Hora punta” ocupe cada noche el prime time de La 1 de TVE, mientras series de calidad como “El Caso. Crónica de sucesos” ven truncada su continuidad en esta misma cadena pública. Haciendo un análisis comparativo sobre el nivel de cultura que aportan estos dos espacios a la sociedad española, la decisión política de apostar por uno en detrimento del otro podría ser interpretado, incluso, como un caso de malversación de caudales públicos.

Una televisión basura dará lugar siempre a una sociedad basura, y una sociedad basura es el caldo de cultivo perfecto para que proliferen los políticos basura, los empresarios basura, y hasta los tribunales basura.

 

Tags: , , , , , , ,

Comentarios cerrados