¿Terceras elecciones?

31. agosto 2016 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

A la vista de lo que está ocurriendo en el segundo debate de investidura de Mariano Rajoy, el futuro inmediato de España pasa por tres posibilidades. La primera es un gobierno del Partido Popular con el apoyo del PSOE en la investidura; la segunda es un gobierno del PSOE y Unidos Podemos con el apoyo de los nacionalistas e independentistas en la investidura; y la tercera, es celebrar unas nuevas Elecciones Generales el 25 de diciembre, fum, fum, fum.

Teniendo en cuenta que todos los candidatos dicen abominar de la posibilidad de repetir las elecciones, en principio sólo quedarían en pie las opciones 1 y 2. La primera de ellas, queda también descartada por la contundencia del “no” que hoy ha vuelto a dar Pedro Sánchez a Mariano Rajoy.

El debate de investidura al que estamos asistiendo es un fiel reflejo de la realidad que salió de las urnas el 26 de junio; una realidad marcada por el hecho de que fueron muchos más los españoles que no votaron a Rajoy (15.850.489), que los que sí lo hicieron (7.906.185). Ante la incapacidad del candidato popular de sumar voluntades con otras fuerzas políticas (más allá del pacto de la nada suscrito con Albert Rivera), el resultado matemático es una investidura en la que el candidato carece de la confianza del Congreso para formar gobierno.

En la exploración de la segunda posibilidad (un gobierno progresista apoyado en la investidura por nacionalistas e independentistas) es preciso analizar algunas variables. La primera de ellas es el pánico que provoca entre la cúpula socialista el mero contacto con fuerzas independentistas. Puede ser una cuestión de simple inercia ideológica, o una reacción alérgica tras haber gobernado Cataluña durante ¡siete años! con un partido independentista como ERC.

En cualquier caso, resulta difícil entender las razones que llevan a un partido socialista a evitar el diálogo con fuerzas independentistas, sabiendo que lo máximo que éstas pueden pedir es un referéndum de autodeterminación similar al que el conservador británico David Cameron permitió celebrar en Escocia hace dos años.

En el supuesto de que ese referéndum sea una línea roja para los de Pedro Sánchez, tampoco es demasiado comprensible que los nacionalistas e independentistas representados en el Congreso se nieguen a apoyar “gratis” una hipotética investidura del líder socialista, tras el fracaso de Rajoy. Al fin y al cabo, y siempre desde su propia óptica, sólo estarían practicando un gesto de buena voluntad de cara a la mayoría social y electoral de un “país vecino”.

 

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