Terremoto petrolífero

17. abril 2012 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

La nacionalización de la filial argentina de Repsol por parte del Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, así como su decisión de considerar la producción de hidrocarburos como un tema de “interés público”, produjo ayer un pequeño terremoto económico de escala planetaria.

Hace algunos años, este proceso de nacionalización se hubiera considerado como algo extravagante y extemporáneo. Sin embargo, en estos momentos, y ante el nivel de barbarismo que está alcanzando el modelo capitalista, la decisión del Gobierno argentino se presenta como una alternativa razonable en un país que prefiere explotar sus recursos energéticos para beneficio de su propia población, en lugar de ofrecerlos como sacrificio a un difuminado conjunto de inversores extranjeros.

Atrás quedan los dimes y diretes sobre si Repsol incumplió o no sus compromisos con Argentina en materia de inversiones. Lo cierto es que a partir de hoy, el Gobierno democrático de este país sudamericano ha decidido tomar una medida de política económica mucho más respetable que otras orientadas a arrebatar a la población el patrimonio público acumulado durante generaciones.

El neocolonialismo económico, basado en explotar a bajo precio recursos ajenos para beneficio de una selecta minoría de accionistas, ha tropezado en Argentina con un Gobierno que sitúa al pueblo del que emana su poder por encima de cualquier otra consideración.

En cuanto a la reacción del Ejecutivo español, bien podría calificarse como patética y contradictoria. Patética porque, al intentar arroparse en sus socios y aliados para ejercer represalias contra Argentina, el Gobierno de Rajoy no tiene en cuenta que cada uno de ellos antepondrá sus propios intereses nacionales sobre la solidaridad con España.

Contradictoria, porque rasgarse las vestiduras para defender los “intereses de las empresas españolas” en una época neoliberal en la que las grandes corporaciones ya no tienen ni alma ni patria, resulta –cuando menos– llamativo ¿Acaso a REPSOL o al resto de las multinacionales radicadas en España les ha importado que nuestro país alcanzara una tasa de desempleo del 23%, o que cientos de miles de familias se vean abocadas a la miseria tras su desahucio hipotecario?

 

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