TTIP: la conjura de los delincuentes

3. mayo 2016 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

La actividad de los delincuentes es clandestina. La actividad de las instituciones públicas debería ser transparente. Por eso, la actitud de quienes hoy negocian el TTIP se parece más a la de unos vulgares ladrones, que a la de unos políticos elegidos en las urnas.

No terminan ahí las similitudes. Lo primero que hace un ladrón cuando trata de robar un banco, es desactivar las medidas de seguridad. Algo parecido a lo que están intentando hacer los negociadores del TTIP: desactivar el poder de los Estados antes de apropiarse del botín, es decir, de una porción mayor de los beneficios producidos por el trabajo ajeno.

La semana pasada explicábamos en este mismo espacio por qué el TTIP es una conjura antidemocrática. Ahora sabemos también que esa conjura antidemocrática está siendo perpetrada por unos delincuentes de guante blanco que hurtan a la sociedad un debate incómodo para los superdelincuentes de guante blanco nuclear bajo cuyas órdenes actúan.

La publicación de parte de los contenidos clandestinos del TTIP por parte de Greenpeace, revela fundamentalmente dos cosas. La primera es que el incremento de los beneficios económicos por parte de las grandes empresas para aumentar la riqueza de sus accionistas, se antepone a las políticas públicas de preservación del medio ambiente y de los derechos de los consumidores. La segunda es que los Estados estarán cada vez más limitados a la hora de tomar decisiones “desagradables” para esas multinacionales.

En la lógica del neoliberalismo, el último paso es la caída del Estado democrático como entidad reguladora de las relaciones económicas y sociales. El TTIP es el primer movimiento de ese último paso.

Por eso, el acuerdo transoceánico que ayer fue parcialmente desvelado por Greenpeace no es sólo una cuestión económica, sino más bien una disputa ideológica entre demócratas y neoliberales. Los primeros son los que piensan que las instituciones democráticamente elegidas deben ser soberanas para prevalecer sobre los intereses particulares, por muy influyentes que éstos sean. Los segundos son los que ocultan sus negociaciones clandestinas al pueblo que dicen representar.

Esperemos, pues, que en la XII Legislatura española que está a punto de comenzar, dejen de ocurrir algunas de las cosas que ocurrieron en la X, como por ejemplo, lo acontecido el 6 de mayo de 2014 cuando PP, PSOE, CiU, PNV y UPyD se pusieron de acuerdo para impedir que la redacción final del TTIP fuese votada en referéndum por los españoles, tal como reclamaba entonces el grupo parlamentario de Izquierda Unida – La Izquierda Plural. 21 votos a favor de la moción, 296 en contra, y 3 abstenciones; vamos… lo que suele llamarse “una gran coalición”.

 

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