Un berrido de Esperanza

4. mayo 2016 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Hace cinco años y medio analizábamos en este mismo espacio las maniobras preelectorales en la oscuridad que trataban de colocar a Esperanza Aguirre como candidata del PP para las elecciones generales de 2016. Era lo que dábamos en llamar “Operación Esperanza 2016”. Una de las líneas del tiempo que señálabamos entonces como posibles, el desgaste extremo de Zapatero y la victoria de Rajoy en los comicios de 2012 (luego adelantados a 2011), era la que más problemas podría suponer para las aspiraciones de la condesa consorte de Bornos. Y fue la que sucedió finalmente.

Así las cosas, con un Rajoy consolidado como líder natural del PP, la lideresa madrileña se dedicó ayer a entonar su particular canto del cisne, que mejor convendría denominar “berrido de Esperanza”.

Según la cazatalentos especializada en la captura de futuros talentos presidiarios, ahora el PP debe elegir a su candidato a la presidencia del Gobierno en unas primarias abiertas, a las que ella descartó presentarse, salvo -claro- que un clamor Popular le obligue a ello por sentido de la responsabilidad y por compromiso con ¡¡¡Ehpaña, coño!!!

Fue en ese punto cuando el olor a poder, unido seguramente a los estragos mentales de la edad, la hicieron venirse arriba para afirmar que el PP es el partido “más socialdemócrata” de España, lo cual -a su entender- constituye un error porque lo que se lleva ahora es ser más liberal que las momias de Adam Smith, Friedrich Hayek y Milton Friedman juntas.

Las gilipolleces que suele pronunciar Esperanza Aguirre cuadran con un concepto mediático de la política según el cual, lo importante es que se hable de uno, independientemente de que se haga bien o mal. Es la mejor manera de esconder la realidad bajo el manto del populismo, máxime cuando la realidad dice que Esperanza Aguirre preside un PP de Madrid en permanente sospecha por corrupción; que el PP de Madrid privatizó la gestión de hospitales públicos para ahorrar regateando pruebas diagnósticas; que el PP de Madrid autorizó la construcción de unas autopistas radiales ruinosas que luego han sido rescatadas con dinero público; que el PP de Madrid escribió algunas páginas de oro en la historia de las puertas giratorias; que el PP de Madrid elevó la deuda pública de las instituciones madrileñas hasta los límites de la exosfera; o que el PP de Madrid tuvo la desvergüenza de vender las viviendas sociales a fondos buitre para que éstos especularan a sus anchas con la mala suerte de los más desfavorecidos.

Un buen bagaje “liberal”, sin duda.

 

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