Un buen trabajo

16. febrero 2012 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

A veces (últimamente, demasiado pocas), la acción institucional produce satisfacción en la ciudadanía y se convierte en algo digno de elogio. Ayer se produjo uno de esos momentos, cuando la ministra de Fomento Ana Pastor anunció la propuesta del Gobierno de España a Bruselas para que la Travesía Central del Pirineo (TCP) vuelva a ser incluida entre las redes prioritarias europeas.

Es innegable que este objetivo ha figurado en la primera página de la agenda del actual Gobierno de Aragón, desde que Luisa Fernanda Rudi accedió a la presidencia del mismo. Y resulta también evidente, que la receptividad del nuevo Ejecutivo de Rajoy respecto a esta reivindicación aragonesa, ha sido clave para que llegase a buen puerto.

Sin esta decisión de Moncloa, la TCP sería un proyecto muerto; con la reinclusión, Aragón y todas las Comunidades Autónomas incluidas en el Eje 16 transeuropeo todavía tienen una oportunidad para poder desarrollar al máximo sus potencialidades geográficas y logísticas.

No obstante, la TCP todavía tiene un escollo que salvar. No nos referimos solamente a los filtros europeos que la propuesta debe superar a partir de ahora (Consejo de Transportes y Eurocámara), sino –sobre todo– a la posibilidad de que el Gobierno de España deba decidir a favor de unos ejes fronterizos (Atlántico o Mediterráneo) o de otros (Pirineo central), en el caso de que Bruselas indique que no hay dinero para construir todos ellos, debido al contexto de austeridad presupuestaria en el que nos encontramos.

Aragón entero espera que, en esta tesitura, el Gobierno de España sepa priorizar a las comunidades autónomas que a lo largo de la historia han disfrutado de menos posibilidades de desarrollo económico, sobre otras que ya son lo suficientemente ricas como para no pretender acumular más riqueza.

No es un intento de enfrentar a unas comunidades autónomas con otras, sino una apuesta por el desarrollo territorial equilibrado en el conjunto del Estado español. Para lo primero, se basta y se sobra el actual consejero de Territorio y Sostenibilidad catalán, Luis Recoder, que nada más conocer la noticia de la reinclusión de la TCP afirmó que la Generalitat está “absolutamente en contra” de esta obra “imposible, antieconómica y faraónica”. A continuación, pidió a la ministra que el dinero que España pudiera invertir en la TCP, lo dedique a mejorar las redes de Cercanías de Barcelona. Todo un figura, el tal Recoder.

 

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