Un cambio sin cambios

29. diciembre 2015 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

El pasado 4 de mayo, veinte días antes de las Elecciones Municipales y Autonómicas, y cuando faltaban varios meses para las Generales, advertíamos en este mismo espacio sobre el desdoblamiento del bipartidismo, ante las múltiples decepciones provocadas por el PSOE y el PP a lo largo de las últimas décadas.

Si observamos los resultados electorales del 20D, vemos que la operación ha funcionado de forma casi perfecta. Los 10.716.293 conseguidos por PP y Ciudadanos (7.215.752 y 3.500.541, respectivamente), se acercan mucho a los 10.866.566 obtenidos por el PP en 2011, y a los 10.278.010 cosechados en 2008.

Por otra parte, los 10.720.242 votos de PSOE y Podemos (incluyendo en esta última denominación a las franquicias territoriales del partido de Pablo Iglesias), quedan algo por debajo de los 11.289.335 sufragios que respaldaron a Rodríguez Zapatero en 2008, después de su primera legislatura socialdemócrata y antes de que el líder socialista se arrodillara frente al dios Mercado.

Algo parecido sucede con IU, que en esta ocasión ha obtenido 923.133 votos, casi los mismos que los 969.946 de 2008, con dos diputados en ambas ocasiones, tras verse perjudicada por una llamada al “voto útil” que en 2008 benefició a “ZP-no-os-fallaré” y que en 2015 ha actuado a favor de “Pablo-Iglesias-ya-he-decepcionado-a-Monedero”.

Dejando claro, pues, que pocas cosas han cambiado en este país tras el 20D (salvo la incorporación a la vanguardia política de la primera generación de españoles que ha podido crecer en democracia), los primeros pasos de la legislatura están resultando francamente desalentadores.

Los viejos gallos del bipartidismo y los nuevos pollos emergentes pretenden marear al electorado a través de un laberinto que, desde el punto de vista matemático, sólo tiene una salida posible: un pacto entre PP y PSOE que garantice la gobernabilidad. Una vez más hay que recordar que un hipotético “pacto de izquierdas” con PSOE, Podemos+franquicias, IU-UP, ERC y EH-Bildu suma 172 diputados (cuatro por debajo de la mayoría absoluta), y que uno de centro-derecha con PP, Ciudadanos, Convergencia, PNV y Coalición Canaria, suma 178, dos por encima de la mayoría absoluta, aunque ocho por encima de lo posible, ya que en estos momentos resulta inimaginable un acuerdo entre PP, C’s y el partido de Artur Mas.

Por ello, las rondas de contactos entre Mariano Rajoy y los líderes políticos que se han entrevistado con él en Moncloa deberían ser más sencillas, transparentes, realistas y resolutivas. Las cartas a los Reyes Magos de Iglesias y Rivera resultan muy emotivas, pero son sólo dos manojos de buenas intenciones, si tenemos en cuenta que ni Podemos ni Ciudadanos están en condiciones de influir en el sistema operativo del régimen (en el caso de Podemos, gracias a la negativa de su líder para confluir con IU-UP, como ya explicamos en su momento).

Es muy posible que la “gran coalición” empiece a tomar cuerpo el día 2 de enero, cuando el Consejo Político de la CUP dé luz verde a la investidura condicionada de Artur Mas, y con ella se ponga en marcha el proceso independentista en Cataluña. Una ocasión de oro para minimizar el rechazo que este pacto podría suscitar entre los electorados del PP y del PSOE, y de paso, una salida honrosa para el rey ahogado de Ferraz.

 

Tags: , , , , , , , , , , , , , ,

Comentarios cerrados