Un salvoconducto para Julian Assange

17. agosto 2012 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Tal como cabía esperar, las autoridades ecuatorianas han concedido el asilo diplomático al periodista Julian Assange en la embajada de Londres, dificultando así la más que probable extradición de éste a los Estados Unidos, vía Suecia.

La decisión del gobierno de Rafael Correa ha molestado tanto al Reino Unido que ya es imposible ocultar que los grandes poderes políticos y económicos del planeta jamás van a perdonar a Assange que les dejara con sus vergüenzas al descubierto en Wikileaks.

Sin embargo, todavía hay quien cree que el contribuyente norteamericano tiene derecho a saber que una parte de sus impuestos se utiliza para que las tropas de su país se diviertan en el extranjero con videojuegos que utilizan como objetivos a personas vivas, y que otra parte está destinada a subcontratar a ejércitos privados de mercenarios que actúan al margen de cualquier legislación.

Para comprender mejor esta historia, es preciso conocer a los países que la protagonizan. Por un lado está el Reino Unido, que en marzo de 2000 y siguiendo las peticiones realizadas por políticos “demócratas” como Margaret Thatcher o George W. Bush, liberó al genocida chileno Augusto Pinochet cuando era reclamado por España a través del juez Baltasar Garzón.

Por otro lado está Estados Unidos, un país que no sólo ha incumplido todas las normas imaginables del Derecho Internacional cada vez que ha decidido invadir un territorio extranjero o subvertir su orden constitucional, sino que mantiene abiertos centros de tortura por todo el mundo.

También está Ecuador, un país cuyo actual gobierno contrapone alternativas sensatas a la fiebre neoliberal que está acabando con todos los equilibrios planetarios, y que sufrió por ello una intentona de golpe de Estado en la que llegó a correr peligro la vida del presidente Rafael Correa.

El papel de Suecia, manteniendo en pie una acusación increíble contra Assange basada en el hecho de haber usado o no preservativo durante unas relaciones sexuales (acusación que había sido archivada por la primera fiscal que estudió el caso), es tan extraño y residual que no merece ser comentado.

Lo cierto es que en estos momentos, el fundador de Wikileaks tiene concedido el asilo diplomático de Ecuador, lo que implica la obligación legal de que el Reino Unido le conceda un salvoconducto para abandonar el país cuando lo desee. Por lo tanto, y en lugar de amenazar con el asalto a la embajada, lo que debe hacer el gobierno de David Cameron es tramitar este documento cuanto antes.

Al fin y al cabo, si hace doce años permitió que un genocida responsable de más de 2.000 muertes y de 30.000 torturas eludiera la acción de la justicia, no habría motivos para no actuar de la misma manera con alguien a quien se acusa de no haberse colocado un preservativo durante el sexo.

 

Tags: , , , , , , , , ,

Comentarios cerrados