Unas maniobras militares por encima de nuestras posibilidades

4. septiembre 2015 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

La OTAN se prepara para exhibir músculo militar ante el mundo entero. El mes que viene celebrará en el sur de Europa “el mayor ejercicio desde el final de la Guerra Fría”, tal como han anunciado a bombo y platillo algunos de sus responsables. 30.000 efectivos de 30 países (8.000 de ellos acuartelados en Zaragoza), inmersos en un gigantesco videojuego 3D con 16 escenarios de España, Italia, Portugal, el Atlántico y el Mediterráneo, se antoja un gasto por encima de las posibilidades presupuestarias de un país cuyas cifras macroeconómicas empiezan a recuperarse tras la crisis más larga de las últimas décadas.

Con la tasa de cobertura de desempleo bajando mes tras mes, con cientos de miles de prestaciones por dependencia pendientes de abonar o de actualizar, con recortes vigentes en sanidad y educación, y con pagas extras de funcionarios pendientes de retribución,… la mera idea de malgastar el dinero público en juegos de guerra resulta repugnante.

Y resulta todavía más si tenemos en cuenta que el argumento ofrecido por los jefes militares españoles para justificar este dispendio en rueda de prensa, fue la inestabilidad creada por el avance del Estado Islámico y por la guerra civil en Ucrania.

Respecto al primero de estos conflictos, llama la atención que Estados Unidos y sus aliados todavía no hayan encontrado un hueco en sus agendas para combatir sobre el terreno a las hordas de homínidos que tratan de imponer sus creencias fundamentalistas y precientíficas al resto de la Humanidad. El Iraq de Sadam Husein, la Libia de Gadafi, e incluso el Afganistán de los talibanes, representaban amenazas mucho menores para la paz internacional que la que encierra el Estado Islámico. Sin embargo, en los tres casos se produjeron las intervenciones militares aliadas que ahora se niegan a la lucha contra el Estado Islámico. Puede que para algunos sea prematuro acabar en este momento con el futuro enemigo global que parecen estar fabricando.

En el caso de la guerra civil ucraniana, las palabras de los portavoces de la OTAN resultan aún más estridentes, sobre todo, si tenemos en cuenta que este país ni siquiera es miembro de la alianza atlántica, y que en estos momentos está vigente el Acuerdo de Paz de Minsk entre las partes en conflicto.

En cualquier caso, lo quieran o no sus habitantes, Zaragoza será uno de los escenarios de este gigantesco “atrapa la bandera” en el que van a participar decenas de miles de adultos armados y uniformados. Después de haber perdido las guerras de Afganistán, Iraq y Libia, donde el ejército más poderoso del mundo y sus aliados han fracasado a la hora de implantar sistemas democráticos estables, ahora sólo falta que la OTAN comprenda que la vía militar tradicional sólo sirve para que los fabricantes de armamento vendan sus mercancías. Por ello, sería coherente que los campos de maniobras se estableciesen cerca del lugar donde tienen sus mansiones los propietarios de estas empresas.

 

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