Vosotros, los delincuentes

10. febrero 2014 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

A pesar de sus innumerables títulos, másteres y postgrados, ni fracasados ministros como De Guindos, ni arrogantes telepredicadores económicos como Daniel Lacalle, tienen la menor intención de explicar al pueblo soberano lo que está sucediendo realmente con la economía. Bajo un manto de tecnicismos incomprensibles, los apóstoles de la nueva religión neoliberal presentan a toda aquella persona que quiera escucharles una verdad revelada que combina sacrificios, recortes, inversiones, reformas, recuperaciones y nuevos modelos productivos, siempre en beneficio de unos pocos y normalmente en detrimento de la mayoría.

Bien al contrario, lo que estamos viviendo en Europa es una perturbación en el equilibrio entre clases sociales que se había alcanzado tras la Segunda Guerra Mundial. El movimiento obrero está en franco retroceso, gracias al descrédito acumulado por las experiencias del llamado “socialismo real” en el este de Europa, y a la claudicación ideológica de las principales organizaciones sindicales, en el oeste.

Por eso, tras la caída del Muro de Berlín, los vencedores de la Guerra Fría implantaron en el mundo un proceso de liberalización productiva, financiera y comercial (la popularmente denominada “globalización”), que favorece el traslado de inversiones hacia los paraísos laborales de la semiesclavitud, y la posterior transferencia de beneficios hasta los paraísos fiscales de la nula tributación.

El resultado es la progresiva descapitalización de aquellos países donde los derechos sociales y laborales habían alcanzado las cotas más elevadas. Desde finales del siglo pasado, algunos de estos Estados corren como pollos sin cabeza en busca de modelos de desarrollo alternativos. Burbujas inmobiliario–financieras, rebajas de impuestos para las empresas extranjeras, privatizaciones masivas de empresas estratégicas, y otros artificios económico–financieros surgen como alternativas inviables al desangramiento productivo que comienza a padecer el Viejo Continente, cada vez más incapaz de cumplir sus obligaciones legales con el modelo del Estado del Bienestar.

Y en un momento dado llega el planificado y orquestado crack de 2008, que tiene como precedente la crisis de las hipotecas subprime norteamericanas de 2007, y que persigue como objetivo la eliminación en Europa de los derechos sociales, salariales y laborales obtenidos por la clase trabajadora después de más de un siglo de lucha por la dignidad.

Por lo tanto, el verdadero enemigo de la clase empresarial global en este momento no es la crisis, sino el Estado del Bienestar, considerado como modelo de redistribución razonable de la riqueza dentro del modo de producción capitalista. Contra él dirigen toda su artillería legislativa a través de políticos–títeres, y toda su capacidad mediática, a través de telepredicadores económicos capaces de escribir un libro y de titularlo “Nosotros, los mercados” (parafraseando aquel admirable “Nosotros, el pueblo” que inspiró la revolución norteamericana) sin que se les caiga la cara de vergüenza.

Si a las deslocalizaciones masivas y al retroceso en los derechos sociales unimos la obsesión de la nueva religión neoliberal por eliminar puestos de trabajo gracias a la implantación de las nuevas tecnologías, hallamos como resultado un desalentador futuro de paro y marginación para las próximas generaciones. No conviene olvidar que en un análisis de costes y beneficios, la inmensa mayoría de los grandes empresarios del planeta no contemplan al proletariado como un sujeto colectivo con derechos, ni siquiera como una inversión (en la senda del visionario Henry Ford), sino como una mera carga que aligerar.

Por ello, sería deseable que en este país, y antes de que sigan destruyendo las perspectivas vitales de millones de ciudadanos inocentes, quienes sean partidarios de que los Mercados sustituyan a las instituciones democráticas como centros de decisión económica, den un paso al frente para que puedan ser detenidos y posteriormente juzgados por conspirar contra la Constitución Española, que como bien sabemos, supedita clara e inequívocamente el poder económico al poder político.

 

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One Comment to “Vosotros, los delincuentes”

  1. manuel dice:

    Un analisis muy lucido qeu me temo no tiene mucho eco en gentes qeu prefieren ver tv basura antes que informarse y tratar de ganar su futuro. Ignorantes de que hay organizaciones que lo han diseñado y lo estan llevando a cabo sin ninguna oposicion. Tenemos una ciudadania completamente pasiva que acepta su sacrifico y que va al matadero tan docilmente como fueron esos millones de sacrificados por el nacismo.
    Mas nos valia identificar a quienes estan llevando a cabo esos planes de uniformizacion a nivel mundial y saber contra quienes nos jugamos el futuro.
    Cuanto van a tardar en marcarnos con un laser en la frente o en la mano para manejarnos como a borregos?
    ya lo han hecho en holanda con los sin techo, lo hacen tambien con los visitantes a disneyland, en algunos aeropuertos a gentes que viajan frecuentemente, ahora proponen que tengamos una sola cuenta bancaria para centralizar servicios, pronto en el chip o codigo de barras implantados llevaremos el historial medico (con las alergias y medicamentos qeu nos anulen bien claritos), la cuenta bancaria, el acceso o denegacion del mismo a edificios publicos, el codigo de acceso a internet, los gastos en que incurrimos habitualmente, iremos a tiendas donde solo con pasar al salir nos cobraran la compra sin necesidad de empleados. visita http://www.cfr.org/ , sigue los movimientos de la trilateral, del foro de davos, de los bilderberg, de los skull&bones, de los iluminati y sabras donde estan quienes van a controlar con un boton nuestro destino mas inmediato.