Y llegó el copago

26. abril 2012 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Mintieron cuando aseguraban que no eran partidarios del copago sanitario, y mienten cuando afirman que establecerlo es la única manera de garantizar en el futuro la sostenibilidad de la sanidad pública.

A pesar de su mayoría absoluta, lograda con engaños y ocultamientos al electorado, los representantes públicos del Partido Popular carecen de toda legitimidad para implantar un copago sanitario que afecta no sólo a unos eurillos por las recetas (como afirmó hace unos días el presidente Rajoy), sino a varios aspectos centrales de la asistencia sanitaria como el coste de las prótesis o de las ambulancias en servicios no urgentes.

Y es que en ningún momento los candidatos y candidatas del PP dijeron a los electores y electoras de este país que su voto iba a servir para implantar un sistema sanitario injusto, insolidario y caótico desde el punto de vista técnico–financiero ¿Qué coste tendrá implantar las nuevas tarjetas sanitarias “inteligentes” que supuestamente discriminarán entre ricos y pobres? ¿Con qué frecuencia se actualizarán? ¿Tendrán en cuenta la posible existencia de ingresos o de gastos “extraordinarios” en cada uno de los hogares españoles?

La derecha española nunca ha entendido el concepto de Estado social y de solidaridad interclasista que quedó plasmado en la Constitución Española de 1978. Por ello, a pesar de las ocurrencias de la ministra Ana Mato y del resto de miembros del Gobierno, la progresividad en el terreno sanitario no se concreta haciendo pagar un poco a los jubilados, un poco más a los trabajadores y otro poco más a los grandes potentados, sino pagando toda la sanidad pública con cargo a impuestos directos progresivos, en los que los grandes potentados pagan porcentajes mucho mayores que el resto.

Por eso es mentira que la reforma del copago sirva para consolidar el Estado del Bienestar, como asegura el argumentario del Partido Popular. De hecho, sirve más bien para destruirlo, ya que en este país, con este Gobierno, con el que le precedió, y con una crisis monumental generada por los más ricos, sigue sin explorarse la posibilidad de incrementar notablemente la presión fiscal a las rentas altas.

Lo que aparentemente persigue el Gobierno de Rajoy es que los ricos se paguen sus medicamentos y sus servicios sanitarios, pero lo que en realidad pretende es que dejen de pagar los de los demás.

 

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