¿Y por qué tiene que ser José Manuel Soria?

5. septiembre 2016 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

La esencia de la democracia representativa consiste en que un pequeño número de personas se presenta a unas elecciones para representar a muchas más en el ámbito institucional. Finalizada la representación, lo más honesto y democrático sería que los representantes volvieran a su situación profesional anterior al desempeño del cargo público. Sin embargo, esta determinación ética está al alcance de muy pocos.

Todos recordamos la imagen de Julio Anguita volviendo a las clases en su instituto cordobés, tras su labor como diputado y antes de su jubilación como maestro; o la más reciente de Cayo Lara en la fila del paro, después de ser relevado por Alberto Garzón al frente de IU. También vienen a la mente los ejemplos de dos de los tres concejales que IU tuvo en el Ayuntamiento de Zaragoza durante la legislatura anterior, y que hoy han vuelto a sus respectivas profesiones como maestro y mecánico.

Quizá este plus de honestidad sea un rasgo distintivo de la ética comunista. Ojalá no sea así, por el bien de la democracia, pero lo cierto es que los más abundantes son los casos contrarios, es decir, aquellos en que los expolíticos de primer nivel se metamorfosean en altos directivos institucionales o empresariales, dejando en el olvido la profesión y el puesto de trabajo que ejercían antes de iniciar su vida política.

Algunos de estos casos, como el de José Manuel Soria optando ahora al puesto de director ejecutivo del Banco Mundial, son especialmente sangrantes. Tras su implicación en los papeles de Panamá, el exministro popular debería haberse conformado con volver a su puesto de funcionario como Técnico Comercial del Estado, en lugar de importunar a su partido y a su país con una candidatura que estimula el desapego entre representantes y representados.

Puede que no haya razones legales que impidan a Soria optar al puesto, ya que no se encuentra inhabilitado para ocupar cargo público, pero si el exministro es incapaz de entender los contras de su propia candidatura, puede que su sistema de orientación ética se encuentre averiado. Quizá se lo puedan reparar en un servicio técnico comunista.

 

Tags: , , , ,

Comentarios cerrados