El crecimiento de los salarios cae a nivel mundial, aunque aumenta ligeramente en los países emergentes

8. diciembre 2012 | Por | Categoria: Hoy destacamos, Internacional

>>> La OIT afirma que mientras disminuye la participación de los trabajadores en el beneficio total, aumenta la remuneración del capital

Ginebra (Suiza).- El crecimiento de salarios continúa muy por debajo del período anterior a la crisis a nivel mundial y ha sido negativo en las economías desarrolladas, aunque sigue aumentando en las economías emergentes.

Según el Informe mundial sobre salarios 2012/2013 presentado ayer por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), los salarios mensuales (considerados como salarios promedio reales, es decir, ajustados a la inflación) crecieron un 1,2% en 2011, frente al 3% en 2007 y al 2,1% en 2010. Estas cifras serían aún más bajas si se excluye China.

“El informe muestra con claridad que la crisis ha tenido un fuerte impacto sobre los salarios y, por extensión, sobre los trabajadores”, dijo el director general de la OIT, Guy Ryder. “Pero el impacto no ha sido uniforme”, añade. De hecho, el informe muestra grandes diferencias entre países y regiones. Por lo general, los salarios crecieron con más fuerza en las zonas con mayor crecimiento económico.

Mientras los salarios experimentaron una doble caída en las economías desarrolladas (donde se vaticina un crecimiento cero para 2012), en América Latina y el Caribe, África y sobre todo en Asia, se mantuvieron en terreno positivo durante toda la crisis.

Los cambios más importantes se registraron en Europa Oriental y Asia Central, que pasaron de tener tasas a dos dígitos antes de la crisis a una brusca desaceleración en 2009. En Medio Oriente, las tasas parecen haber disminuido a partir de 2008, aunque los datos todavía son insuficientes.

Las diferencias entre regiones son particularmente marcadas si se observa el crecimiento de salarios entre 2000 y 2011. A nivel mundial, los salarios crecieron en menos de un cuarto. En Asia, casi duplicaron. En Europa Oriental y Asia Central, casi se triplicaron, si bien después de fuertes caídas en los noventa. Y en el mundo desarrollado, sólo aumentaron en cerca de cinco por ciento.

Existen, además, diferencias considerables en los niveles salariales entre un país y otro.

Un trabajador del sector manufacturero en Filipinas gana 1,40 dólares estadounidenses por hora, comparado con menos de 5,50 dólares en Brasil, 13 dólares en Grecia, 23,30 dólares en Estados Unidos y casi 35 dólares en Dinamarca.

La productividad crece más que los salarios

El informe hace hincapié en que los salarios han crecido a un ritmo menor que la productividad laboral durante la última década en la mayoría de países con datos disponibles. La productividad laboral se refiere al valor de los bienes y servicios producido por cada trabajador.

Esta tendencia ha generado un cambio en la distribución de ingresos, lo cual significa que los trabajadores se están beneficiando menos de los frutos de su trabajo mientras que los propietarios del capital se benefician más.

“Esta es una tendencia indeseada que, allí donde existe, es preciso revertir”, dijo Ryder. “A nivel social y político, su interpretación más clara es que los trabajadores y sus familias no están recibiendo lo que merecen”, afirmó.

En las economías desarrolladas, la productividad laboral se ha incrementado más del doble que los salarios desde 1999.

En Estados Unidos, la productividad laboral por hora en las empresas no agrícolas aumentó en cerca de 85 por ciento, mientras que las remuneraciones aumentaron en sólo cerca de 35 por ciento desde 1980. En Alemania, la productividad laboral aumentó en casi un cuarto a lo largo de las dos últimas décadas, mientras que los salarios se mantuvieron estables.

Menos pastel para los trabajadores

La cuota del ingreso nacional que reciben los trabajadores es cada vez más pequeña en la mayoría de los países, provocando un descontento popular e incrementando el riesgo de malestar social. Según el informe, “la OCDE ha observado que durante el período de 1990 al 2009 la participación de la compensación laboral en el ingreso nacional declinó en 26 de 30 economías avanzadas para los cuales existen datos disponibles, calculando que la mediana de la participación del trabajo en el ingreso nacional de estos países disminuyó considerablemente de 66,1 por ciento a 61,7 por ciento”.

“La contracara de la caída en la participación del trabajo –continúa– es el aumento en la participación del capital en el ingreso” ya que “durante el período 1987–2008 una gran parte del mayor excedente de las corporaciones se utilizó para aumentar los dividendos pagados a los accionistas” por lo que “los altos dividendos han contribuido frecuentemente a una mayor desigualdad general del ingreso de los hogares”.

Esta situación “ha afectado la percepción de lo que es justo, sobre todo si se tienen en cuenta las remuneraciones desproporcionadas que reciben algunos ejecutivos de empresas”, declaró Patrick Belser, uno de los autores del Informe mundial sobre salarios 2012/2013 de la OIT.

En pocas palabras, una mayor parte del pastel nacional se ha transformado en ganancias y los trabajadores han recibido una menor porción. En muchos casos, reprimido la demanda o provocado un endeudamiento insostenible de los hogares, castigando así la economía. Datos recientes muestran que esta tendencia ha estado vigente durante décadas, contradiciendo hipótesis formuladas anteriormente.

En 16 economías desarrolladas, la proporción media del trabajo disminuyó de 75 por ciento del ingreso nacional a mediados de los años 1970 al 65 por ciento en los años previos a la crisis. Se recuperó por poco tiempo, pero descendió nuevamente después de 2009.

En un grupo de 16 economías en desarrollo y emergentes, disminuyó de 62 por ciento del PIB en los primeros años 1990 a 58 por ciento justo antes de la crisis. Aún en China, donde los salarios triplicaron a lo largo de la última década, la participación de los trabajadores en los ingresos nacionales disminuyó.

La falsa ilusión de reducir los costes del trabajo

En este sentido, el informe concluye que la reducción de los costes laborales a fin de estimular la competitividad de sus exportaciones parece ser una opción cada vez más tentadora para los países afectados por la crisis, pero no garantiza que puedan prevenir el estancamiento económico o el déficit de cuenta corriente (cuando los países importan más de lo que exportan, incluyendo los servicios y el capital).

“Si bien, en principio, cada país a título individual puede aumentar la demanda de sus bienes y servicios al incrementar las exportaciones, no todos los países pueden hacerlo simultáneamente”, dijo Sangheon Lee, uno de los autores del informe.

Lo que los países necesitan es restablecer una relación más estrecha entre salarios y productividad, que es a la vez una cuestión de equidad y de crecimiento económico sostenible, recomienda la OIT.

Foto: archivo cronicadearagon.es

 

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2 Comments to “El crecimiento de los salarios cae a nivel mundial, aunque aumenta ligeramente en los países emergentes”

  1. JuanEv dice:

    Hay que tener muy claro que para que nuestra productividad empresarial sea eficiente debemos tener en cuenta muchos aspectos entre los que se encuentra el bienestar de los empleados. Con empleados más contentos obtenemos mejores resultados. Y hoy en día los empleados no estamos demasiado bien valorados.

  2. AlbertoB dice:

    JuanEv, yo creo que el tema está más en la reducción de costes adecuada, y no basada en el recorte salarial, sino en la optimización de recursos, inversión en maquinaria y mejora de las condiciones para que el trabajador, por el mismo coste, pueda producir más y de más calidad. En Alemania, con salarios más elevados que en España, y trabajando menos horas, son más productivos. Por algo será.