La cúpula de la CAI dice que hasta 2007 no fue consciente de los riesgos de la burbuja inmobiliaria

25. junio 2014 | Por | Categoria: Aragón, Hoy destacamos

>>> Uno de los ex presidentes declaró ayer ante las Cortes de Aragón que era más fácil prestar a promotores inmobiliarios que apoyar a la industria

Zaragoza.- El presidente de CAI entre los años 2000 y 2006, Fernando Gil, ha indicado que durante su mandato “nunca” tuvo la sensación de que la entidad arriesgara más que la media del sector en el negocio inmobiliario. Por su parte, su sucesor, Rafael Alcázar, que estuvo entre 2006 y 2008, ha indicado que nunca tuvo conciencia de que “comparativamente” la entidad tuviera más riesgo en el sector promotor que otras cajas “hasta la reunión de presidentes de directores y cajas en agosto de 2007”. Así lo explicaron ayer ante la comisión de investigación abierta en las Cortes de Aragón sobre la gestión en CAI.

Gil defendió que el negocio inmobiliario era “una epidemia” dentro del sector de las cajas. Aseguró que era “mucho más fácil” firmar grandes préstamos a promotores inmobiliarios que “se comían el mundo” que apoyar a la industria.

El ex presidente afirmó que al volcarse con “el negocio fácil” se descuidó el desarrollo de otros mercados y que no se desarrolló una estructura capaz de conocer otros negocios y desarrollarlos para “así no depender del negocio inmobiliario”. Señaló que esto último fue “un error” de la entidad, y que el Banco de España debería “haber puestos límites”, pero que “no hubo frenos”. En este sentido, recordó que la primera alerta fue en el año 2007.

El ex presidente indicó que “a veces” echó en falta más información y más claridad para tomar una decisión y reconoció que había en el Consejo “personas que no tenían ni idea”.

Alcázar

Por su parte, Alcázar, que fue presidente entre 2006 y 2008, señaló que la entidad tenía “una liquidez sobrada en el resto de negocio”, pero que “la losa del sector inmobiliario no fue capaz de digerirla ni siquiera la creación de Caja3”, por lo que se decidió optar “por la apuesta aragonesa de integración en Ibercaja”.

Reconoció que el negocio inmobiliario “evolucionó muy mal” y que a partir del verano de 2007 “se pasó de vender todo a cualquier precio a no venderse nada a ningún precio”. Considera que desde entonces “empezaron los fallidos y comenzó a surgir el problema de morosidad del sector promotor”.

Alcázar remarcó que durante su presidencia “hubo ya pocas inversiones en el sector inmobiliario” y subrayó que “en el 2006 se hicieron algunas, hasta principios de 2007”, pero que a partir del verano de ese último año “ya no se tomaron posiciones en el sector”. El ex presidente indicó también que durante su mandato “no se impulsó el sector inmobiliario” sino que “se intentó escapar de él en la medida de lo posible”. No obstante, reconoció sentirse “corresponsable” por no haber sabido el “problema” en el que estaba la entidad.

Alcázar se ha mostrado convencido de que “no hubo corrupción”, ni abuso por parte de la Dirección General sino que “se equivocó y se emborrachó” en “las épocas de ganar mucho dinero con ese negocio con respecto al que reportaba el ahorro normal o el préstamo a las pymes o familias”. Considera que “no se supo que el globo se iba a pinchar” y cuando la entidad se dio cuenta “era tarde”.

Aznar

El último en comparecer fue Antonio Aznar, que fue presidente entre 2008 y 2010. Según su opinión, el problema de la entidad fue de “especialización en el sector inmobiliario”.

Señaló que durante su etapa el negocio inmobiliario “estuvo prácticamente parado” y la variación fue “muy ligera”. Resaltó que el “problema” que se encontró fue “cómo tratar refinanciaciones y que las empresas inmobiliarias no fueran a la quiebra”.

Cree que se debía haber parado “la avalancha inmobiliaria” y que la entidad debería haberse dado cuenta de que “estaba montada en un caballo que le iba a llevar a un destino no deseado”. Aznar ha asegurado que, en su momento, creía que era suficiente la información, pero a posteriori considera que “hubiera sido útil alguna más”.

El ex presidente se mostró convencido de que, sin la normativa regulatoria, Caja3 podría haber salido adelante. Indicó que “el margen de negocio que había era más de 100 millones de euros” y “si dejas 5 de beneficio y dejas caer 100 en la cuenta de pérdidas y ganancias de los principales promotores en cinco o seis años has limpiado el activo”.

Foto: AragónPress

 

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