La FAO recomienda a la población mundial que coma insectos para acabar con el hambre en el planeta

14. mayo 2013 | Por | Categoria: Hoy destacamos, Internacional

>>> Un estudio afirma muchos insectos son ricos en proteínas y grasas buenas, y que además tienen un elevado contenido en calcio, hierro y zinc

Roma (Italia).- El director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), José Graziano da Silva, afirmó ayer que los bosques y los sistemas agroforestales son fundamentales en la lucha contra el hambre, por lo que deben estar mejor integrados en las políticas de seguridad alimentaria y de uso del suelo.

En esta propuesta, lanzada en la jornada inaugural de la Conferencia Internacional sobre los Bosques para Seguridad Alimentaria y Nutricional que se celebra en Roma entre el 13 y al 15 de mayo, Graziano da Silva incluyó a una parte de la fauna propia de estos ecosistemas. “Los animales silvestres y los insectos –dijo– son a menudo la principal fuente de proteínas para la población en las zonas forestales, mientras que hojas, semillas, hongos, miel y frutas proporcionan minerales y vitaminas, garantizando una dieta nutritiva”.

En un informe de la organización publicado hoy bajo el título “Insectos comestibles: perspectivas de futuro para la seguridad alimentaria y alimentación para el ganado”, la FAO asegura que los insectos son una fuente importante y fácilmente accesible de alimentos nutritivos y ricos en proteínas que se encuentra en los bosques. Según este estudio, los insectos forman parte de las dietas tradicionales de, al menos, 2.000 millones de personas. El documento afirma que la recolección y cría de insectos está generando empleo e ingresos en las economías familiares de algunas regiones del planeta, pero que también podría hacerlo a nivel industrial.

Según la investigación de la FAO (realizada en colaboración con la universidad holandesa de Wageningen), los seres humanos consumen en el mundo más de 1.900 especies de insectos. A nivel mundial, los más consumidos son los escarabajos (31%), orugas (18%), abejas, avispas y hormigas (14%), y saltamontes, langostas y grillos (13%). Muchos insectos son ricos en proteínas y grasas buenas, y que además tienen un elevado contenido en calcio, hierro y zinc. La carne de vacuno tiene un contenido de hierro de 6 miligramos por 100 gramos de peso en seco, mientras que el contenido en hierro de las langostas varía entre 8 y 20 mg. por 100 gr. de peso en seco, dependiendo de la especie y el tipo de alimentos que los propios insectos consumen.

Con cerca de un millón de especies conocidas, los insectos representan más de la mitad de todos los organismos vivos clasificados hasta ahora en el planeta.

 “No estamos diciendo que la gente debe comer bichos”, subrayó Eva Muller, directora de la División de Economía, Políticas y Productos Forestales de la FAO, y coautora del informe, sino que “lo que decimos es que los insectos son sólo uno de los recursos que brindan los bosques, y que se encuentra prácticamente por explotar su potencial como alimento, y sobre todo, como pienso”, explicó Muller.

Criar insectos de forma sostenible puede ayudar a evitar la sobreexplotación forestal. Algunas especies, como el gusano de la harina, ya se producen a nivel comercial para utilizarlos como alimentos para mascotas, en los zoológicos y en la pesca recreativa. El documento sostiene que si la producción se automatizara, se podrían bajar los costes a un nivel en el que la industria se beneficiaría de la sustitución de harina de pescado, por ejemplo, con harina de insectos en la alimentación del ganado. La ventaja sería un aumento del suministro de pescado para el consumo humano.

Crecer con menos

Debido a que son de sangre fría, los insectos no utilizan energía alimentaria para mantener la temperatura corporal. En promedio, los insectos utilizan sólo 2 kilos de pienso para producir 1 kilo de carne de insectos. En el otro extremo del espectro, una vaca requiere 8 kilos de pienso para producir 1 kilo de carne de vacuno.

Además, el informe recuerda que los insectos producen una reducida cantidad de emisiones como metano, amoníaco, gases de efecto invernadero –que originan el calentamiento climático– y de estiércol, todo lo cual contamina el medio ambiente. De hecho, los insectos pueden ser utilizados para descomponer los desechos, ayudando en los procesos de compostaje que devuelven los nutrientes a la tierra a la vez que reducen los malos olores.

Políticas adecuadas

El informe reclama legislaciones adecuadas para que se pueda desarrollar lo que considera este nuevo sector económico, ya que sobre todo en los países industrializados existen regulaciones que suelen prohibir la utilización de insectos en los alimentos para el consumo humano.

“El sector privado está dispuesto a invertir en la cría de insectos. Tenemos grandes oportunidades por delante”, aseguró Paul Vantomme, uno de los autores del informe, “pero hasta que no haya claridad en el ámbito jurídico, ninguna empresa importante va a asumir el riesgo de invertir dinero si las leyes siguen siendo poco claras o incluso obstaculizan el desarrollo de este nuevo sector”.

Foto: Radio ONU

 

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