La operación Convector desmantela el mayor entramado de tráfico ilícito de medicamentos para su exportación

30. octubre 2014 | Por | Categoria: Aragón, Hoy destacamos

>>> La investigación se inició en la localidad turolense de Palomar de Arroyos, donde se clausuró la farmacia y detuvo a la boticaria

Zaragoza.- La Guardia Civil de Teruel, en el marco de la operación Convector, ha desmantelado el mayor entramado criminal dedicado al tráfico ilícito de medicamentos a nivel nacional. Solo en las farmacias investigadas en Aragón se ha detectado la venta ilícita de más de 123.000 envases, con una facturación superior a 1.460.000 euros.

Se ha detenido a 30 integrantes de la red y se ha imputado a otros dos por delitos contra la salud pública (tráfico de medicamentos), falsedad documental, contra la Hacienda Pública y la Seguridad Social, y de pertenencia a grupo criminal. Asimismo, se han llevado a cabo 28 registros en Zaragoza, Teruel, Barcelona, Granada, Málaga y Valencia, de farmacias, almacenes de distribución de medicamentos y domicilios de los ahora detenidos.

La investigación se inició tras conocer el tráfico ilícito de medicamentos que se detectó en el informe elaborado por el Servicio de Farmacia del Servicio Aragonés de Salud a raíz de la explotación de la operación Pharmakon, llevada a cabo también por la Guardia Civil en Teruel y que provocó el cierre de la farmacia de Palomar de Arroyos y la detención de su titular. Según este informe, se estaban practicando actividades ilícitas en la venta de fármacos a través de recetas falsas.

Este delito podría suponer un riesgo para la salud pública, ya que, los medicamentos deben contar con una cuantía fijada por las autoridades sanitarias en el mercado español. Si una parte de estas dotaciones son exportadas de manera irregular existen riesgos de desabastecimiento en España, provocando que los pacientes no puedan acceder a su medicación y poniendo en riesgo su salud.

Implicados

Tras analizar la actividad económica y los suministros de medicamentos de las 739 farmacias aragonesas, los agentes sospecharon de la implicación de 14 farmacias de Teruel y de Zaragoza en el tráfico ilícito de medicamentos. Por ello, se registraron farmacias de las localidades de Cariñena y Aguilón (Zaragoza); así como en las localidades turolenses de Peñarroya de Tastavins y Monroyo, y se comprobó que estaban implicadas en el tráfico ilícito de medicamentos.

Estas farmacias actuaban junto con dos almacenes de distribución mayorista de medicamentos, ubicados en Granada y Santa Coloma de Gramenet (Barcelona), que tras registrarlos se precintaron.

Posteriormente, se registraron farmacias implicadas de Alloza, Villafranca del Campo, Mosqueruela, Alcalá de la Selva y Arcos de las Salinas. Se abastecían de dos almacenes mayoristas de medicamentos, ubicados en la provincia de Valencia, que ya habían sido registrados por hechos similares tras la denuncia de una farmacia de Pamplona. Asimismo, se detuvo al encargado de captar a los farmacéuticos y facilitar los contactos necesarios para desviar los medicamentos del canal legal que residía en Tortosa.

Por otro lado, se registraron las oficinas de farmacia ubicadas en la provincia de Zaragoza y se localizaron en Granada y Málaga tres almacenes mayoristas de medicamentos que utilizaban distintos procedimientos para justificar la salida de los medicamentos. Estos almacenes constituían el último escalón dentro de la estructura de cada grupo detectado antes de la salida del medicamento hacia el exterior del país.

Sistema de actuación

El modus operandi utilizado en dicha actividad delictiva era el conocido como “distribución inversa”, consistente en la venta legal de un número determinado de medicamentos que un almacén distribuidor o laboratorio realizaría a una o varias farmacias. Estas últimas, junto con otro almacén distribuidor, se quedaban con un pequeño número de los medicamentos para su dispensación a los pacientes. El resto eran enviados al almacén distribuidor a través de diferentes procedimientos, quienes los depositaban en almacenes legales o ilegales, los cuales tras su almacenamiento, se encargarían a la venta países de la Unión Europea (Alemania, Reino Unido, Bélgica, Dinamarca, Holanda, Austria y Grecia) y terceros países.

La red obtenía los medicamentos en las farmacias, puesto que el precio de los fármacos dispensados en España es mucho más barato que los que se destinan a la venta mayorista en el extranjero.

Las farmacias recibían del almacén mayorista implicado en la “trama” el listado de medicamentos a conseguir (estos listados varían mensualmente, donde se modifican los márgenes de beneficios obtenidos, según los precios de venta de los medicamentos fuera de España). Posteriormente y una vez conseguido los medicamentos procedentes del laboratorio o almacén mayorista mediante la vía legal, la farmacia deriva estos medicamentos al almacén implicado, camuflando estas ventas mediante diferentes procedimientos. A su vez, este almacén se encargaba de venderlos fuera de España, llegando en algunos casos a obtenerse un beneficio del 800% sobre el precio de venta en España.

Utilizaban diferentes formas para camuflar las ventas ilícitas de los medicamentos como camuflar las ventas de medicamentos como productos de parafarmacia y ortopedia, ocultaban estas ventas con la simulación de devoluciones de estos medicamentos al almacén, y efectuaban las ventas de medicinas a través de otros almacenes intermedios, mediante el procedimiento de “triangulación”, que se encargaban de venderlos a los almacenes que exportaban los fármacos, evitando así la conexión directa entre éstos y la farmacia.

En otras ocasiones, utilizaban a intermediarios, conocidos como “bolseros”, que una vez que las farmacias conseguían los medicamentos solicitados por el almacén implicado, efectuaban la compra de los medicamentos (como venta libre sin receta, o mediante receta falsa), y posteriormente se encargaban de transportarlos hasta a los almacenes de la “trama” para su posterior venta en el extranjero.

Efectos

El desabastecimiento del mercado interior es uno de los efectos del comercio inverso de fármacos, además de suponer un riesgo para la salud de los consumidores de los medicamentos vendidos ya que no pasan las medidas de conservación y seguridad

adecuadas. Además, supone perjuicios económicos para el sector privado fabricante, así como para la Hacienda Pública por la evasión de impuestos, fraudes de IVA, delito fiscal y blanqueo de capitales.

En la operación, dirigida por el Juez titular del Juzgado de Instrucción número 3 de los de Teruel, Jerónimo Cano, han participado agentes de la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Comandancia de Teruel, en colaboración con el Servicio Aragonés de Salud, la Agencia Tributaria en Teruel, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS).

Fotos: AragónPress

 

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