Las diez mayores multinacionales de alimentación incumplen derechos básicos de los productores de sus materias primas

27. febrero 2013 | Por | Categoria: Hoy destacamos, Internacional

>>> Oxfam señala en un informe que estas empresas continúan aprovechándose de una tierra y una mano de obra muy baratas

Londres (Reino Unido).- La organización Oxfam (Intermón Oxfam en España) afirma que las políticas sociales y medioambientales de las diez mayores empresas de alimentación y bebidas del mundo no se adaptan al que debe ser su propósito actual y que deben ser reformadas. Según la organización, estas empresas (las “10 Grandes”), que juntas ganan 1.100 millones de dólares al día, no están respetando algunos derechos básicos de los millones de personas de los países en desarrollo que les proporcionan tierra, agua, mano de obra y materias primas para elaborar sus productos.

La campaña “Tras la marca” evalúa y clasifica por primera vez las políticas agrícolas, los compromisos públicos y la supervisión de las cadenas de suministro de “Las 10 Grandes”. Algunas de ellas son muy familiares para los consumidores españoles, como Coca Cola, Danone, Nestlé o Kellogg’s. Otras no lo son tanto, pero sí muchas de sus marcas: General Mills (con Gigante Verde, Häagen Dags, Yoplait, Trix), Unilever (incluye Knorr, Calvé, Flora, Magnum, Cornetto, Ben & Jerry’s,  Lipton), Mars (con chocolates m&m’s, snickers, milkyway, twix; chicles Orbit), Pepsico (Pepsi, 7Up, patatas Lays, Fritos y Doritos), Mondelez (antes Kraft, con los chocolates Cadbury, Toblerone y Milka, chicles Trident, caramelos Halls, galletas Oreo, Lu, Ritz, y queso Philadelphia) y Associated British Foods (ABF, con la marca de té Twinnings, entre otras).

Para elaborar su informe, Oxfam ha desarrollado un índice que analiza las políticas sociales de estas empresas, y que puede ser consultado en su página web. En él se muestra que ABF (19%), Kellogg’s (23%) y General Mills (23%) son las que peor puntuación han obtenido. Estas tres empresas cuentan con políticas más débiles que, por ejemplo, Coca-Cola (41%), Unilever (49%) o Nestlé (54%).

“Algunas empresas son conscientes de la importancia de la sostenibilidad y han adquirido importantes compromisos que deben ser aplaudidos”, señaló José María Vera, director general de Intermón Oxfam. “Pero ninguna de las diez mayores empresas de alimentación y bebidas está siendo lo suficientemente rápida a la hora de poner fin a un legado de más de cien años durante los cuales se han beneficiado de una tierra y una mano de obra muy barata que les ha permitido elaborar sus productos a gran escala, obteniendo enormes beneficios  pero con un elevado coste social y medioambiental. Ninguna de estas empresas ha obtenido una buena puntuación total. Todas ellas tienen aún mucho por hacer”.

La campaña “Tras la marca” evidencia que aunque algunas de “Las 10 Grandes” se han comprometido de forma pública con la defensa de los derechos de las mujeres, ninguna se ha comprometido a acabar con la discriminación que éstas sufren en sus cadenas de suministro.

Además, ninguna de las empresas cuenta con políticas adecuadas para proteger a las comunidades locales contra el acaparamiento de tierras o de agua a pesar de que todas ellas utilizan materias primas (como el aceite de palma, la soja o el azúcar) para cuya obtención a menudo se violan los derechos sobre la tierra de las personas. Ni una sola de estas empresas ha manifestado una “tolerancia cero” contra el acaparamiento de tierras en sus cadenas de suministro.

Ninguna de estas diez empresas es lo suficientemente transparente en relación a sus cadenas de producción agrícola, lo cual dificulta la comprobación de la veracidad de sus declaraciones en cuanto a su “sostenibilidad” y “responsabilidad social”. Nestle y Unilever son quienes proporcionan una mayor información en relación a los países de los que se abastecen, pero ninguna empresa proporciona suficientes datos sobre sus proveedores.

En términos generales, todas las empresas están mejorando su eficiencia en el uso del agua, pero casi todas han fracasado a la hora de poner en práctica políticas para limitar su impacto sobre los recursos hídricos locales. Tan sólo Pepsico ha reconocido públicamente que el agua es un derecho humano y se ha comprometido a llevar a cabo procesos de consulta con las comunidades locales. Nestle ha desarrollado unas directrices a seguir para sus proveedores en relación a la gestión del agua y obtuvo una de las mejores puntuaciones en cuanto a políticas relativas al agua.

Todas las empresas han emprendido acciones para reducir sus emisiones directas pero sólo cinco (Mondelez, Danone, Unilever, Coca-Cola y Mars) han hecho públicas las emisiones generadas en la producción agraria de las materias primas que utilizan. Únicamente Unilever se ha comprometido a reducir a la mitad sus emisiones de carbono para el 2020. Ninguna de las empresas ha desarrollado aún políticas para ayudar a los agricultores y agricultoras de sus cadenas de suministros a desarrollar su resiliencia ante la amenaza del cambio climático.

Tampoco ninguna se ha comprometido públicamente a pagar un precio justo a los agricultores y agricultoras ni a poner en práctica acuerdos comerciales más equitativos en sus operaciones agrícolas. Sólo Unilever (que obtuvo la mayor puntuación en relación a sus operaciones comerciales con los agricultores a pequeña escala) cuenta con directrices específicas para hacer frente a algunas de las cuestiones clave a las que se enfrentan las familias campesinas.

“Es hora de que las empresas asuman una mayor responsabilidad social en cuanto a la enorme influencia que tienen en las vidas de las personas que viven en la pobreza”, subraya Vera. “El 80% de las personas que pasan hambre en el mundo trabajan en la producción de alimentos y estas empresas proporcionan empleo a millones de personas en países en desarrollo, quienes cultivan y producen las materias primas para sus productos. Controlan muchas de las marcas más populares del mundo y su gran influencia a nivel económico, comercial y político les permitiría marcar una diferencia real y duradera en las vidas de las personas pobres y hambrientas del mundo”.

“Analizar sus políticas sociales es un importante primer paso pues éstas indican que las empresas buscan hacer el bien. Es a través de estas políticas que los consumidores y los productores podrán comenzar a exigirles que rindan cuentas”, señaló Vera.

La campaña invita también a los consumidores y consumidoras a utilizar el poder que tienen para hacerles saber a las empresas alimentarias más grandes del mundo que vigilan de cerca su funcionamiento y que están a la espera de un cambio. En los próximos meses, la campaña propondrá una serie de acciones sencillas para que la ciudadanía pueda presionar a las empresas a la vez que reflexionar sobre sus hábitos de consumo.

“Ninguna empresa es demasiado grande como para no tener que escuchar a los consumidores”, afirmó Vera. “Si un número suficiente de personas exige a las grandes empresas de alimentación que hagan lo correcto, no pueden hacer otra cosa que escuchar. Poniéndose en contacto con las empresas a través de Twitter o Facebook, o firmando una petición dirigida a sus directores ejecutivos, los consumidores pueden contribuir a lograr un cambio duradero en nuestro sistema alimentario, mostrándoles, así, que esperan que operen de forma responsable”.

La campaña “Tras la marca” se ha puesto en marcha en más de 12 países, entre ellos Estados Unidos, México, China y Brasil, y en Europa.

Su primera acción estará dirigida a Nestlé, Mondelez y Mars, para mostrar su incapacidad a la hora de hacer frente a la desigualdad que sufren las mujeres que cultivan cacao para sus productos derivados del chocolate. Oxfam también ha publicado un informe que incluye testimonios de primera mano y muestra la desigualdad que sufren las mujeres productoras de cacao. Oxfam pide de forma urgente a estas tres empresas que hagan más por averiguar y mostrar cómo se trata a las mujeres en sus cadenas de suministro, a que ideen un plan de acción para hacer frente a la desigualdad que sufren estas mujeres y utilicen estrategias de incidencia política para influenciar a otros actores y lograr que éstos hagan lo mismo.

Ninguna de “Las 10 Grandes” es española. Sin embargo, Coca Cola y Nestlé son las empresas del sector de la alimentación y bebidas que más beneficios obtuvieron en España en 2011, por ese orden; y otras como Danone, Unilever, Mondelez y Pepsico están entre las 20 empresas de este sector con más beneficios.

Junto a Intermon Oxfam, organizaciones en España como Acción contra el Hambre, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) y Prosalus, entre otras, de forma independiente o a través de redes y coaliciones, aúnan esfuerzos para cambiar un sistema alimentario injusto que provoca que miles de millones de personas en todo el mundo pasen hambre, se les priven de sus medios de vida, o se destruyan sus recursos naturales impidiéndoles salir de la pobreza.

Fotos: Intermón Oxfam / Peter Di Campo

 

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