Los trabajadores de la deshidratadora de Erla confían en que el seguro asuma los daños para volver a la actividad

10. junio 2014 | Por | Categoria: Aragón, Hoy destacamos

>>> Una fuerte tormenta arrancó ayer gran parte de la cubierta de esta nave de 3.000 metros cuadrados

Erla (Zaragoza).- “Me he quedado de piedra. No sabía que un tornado podía hacer semejantes daños en una instalación”. Así de asombrado se mostraba este martes José María Pemán, uno de los vecinos y agricultores de Erla, en la provincia de Zaragoza, mientras contemplaba cómo había quedado la nave de la deshidratadora de este municipio después de que una fuerte tormenta arrancase este lunes gran parte de la cubierta. Ahora, los trabajadores y propietarios de esta instalación esperan que el seguro asuma todos los daños y puedan volver pronto al trabajo.

Aunque todavía no se han cuantificado los daños, el vendaval arrancó gran parte de la cubierta y provocó que varias vigas de hormigón cayesen al suelo causando daños a la maquinaria. La nave afectada, de unos 3.000 metros cuadrados, alberga el horno, la empacadora y toda la maquinaria.

La deshidratadora de Erla tiene una producción anual de siete millones de kilos de alfalfa. Los agricultores de la zona confían en que ahora no haya una gran pérdida del producto. José María Pemán ha asegurado que se trata de un daño “serio” y que “todavía va a ir a más si se pierde el producto”.

Por su parte, el presidente de la deshidratadora de Erla, Pedro Naudín, ha explicado que si se consigue poner en marcha pronto la actividad, “puede que las pérdidas sean mínimas”. “La alfalfa es un cultivo que lleva su proceso y hay que retirarla y trasformarla. Si no se puede transformar aquí, tendríamos unas pérdidas importantísimas”, ha señalado Naudín, quien estima que habrá que cambiar toda la cubierta.

Los tres empleados que ayer trabajaban en la deshidratadora cuando comenzó la tormenta lograron resguardarse, por lo que no ha habido que lamentar daños personales. Uno de ellos incluso vio cómo una viga caía encima de una de las máquinas que acababa de dejar.

“Otras veces hemos tenido polvo cuando ha habido un poco de aire pero ya vi que la cosa era mucho más fuerte porque venían trozos de mercancía volando y me extraño pero no le di mucha importancia. Ya cuando vi las chapas y las vigas volando, flipé”, ha relatado Eduardo Franco, encargado de la planta de esta deshidratadora. Él se encontraba en el cuarto de control y decidió permanecer ahí durante la tormenta. Asegura que sintió una “gran impotencia”. “No llegué a pensar que me iba a morir”, ha añadido.

La deshidratadora de Erla está ubicada en la zona industrial de este municipio, a menos de dos kilómetros de esta localidad de las Cinco Villas.

Fotos: AragónPress

 

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