Más de medio millón de haitianos permanecen sin hogar dos años después del terremoto

11. enero 2012 | Por | Categoria: Hoy destacamos, Internacional

>>> Hasta el momento, sólo se ha entregado el 43% de los 4.600 millones de dólares comprometidos por los donantes en 2010 y 2011

Oxford (Reino Unido).- Dos años después de que un terremoto de 7,3 grados en la escala Richter sacudiera brutalmente Haití, cerca de 520.000 personas siguen viviendo bajo lonas o en tiendas de campañas, según contempla un nuevo informe de Oxfam (Intermón Oxfam en España) presentado ayer. Ante la lentitud con la que se está ejecutando la reconstrucción, la organización instó al Gobierno haitiano a que lleve a cabo un plan integral de desarrollo, a que realoje al más de medio millón de personas sin hogar y a que junto con los países, que han comprometido fondos, aceleren la recuperación.  

Para ello, el informe “Haití: El lento camino hacia la reconstrucción. Dos años después del terremoto” hace un llamamiento a la comunidad internacional para que contribuya a fortalecer la capacidad del gobierno haitiano con el fin de coordinar eficazmente este proceso, en el que considera “esencial” que los donantes cumplan con la ayuda prometida.

Hasta ahora, miles de millones de dólares se han comprometido para las labores de reconstrucción de Haití pero las promesas no siempre se han traducido en el desembolso de los mismos. Según estimaciones de la ONU, de los 4.600 millones de dólares comprometidos por los donantes en 2010 y 2011, solo se había entregado el 43% de dicha cantidad a finales de septiembre del pasado año.

Con un 70% del presupuesto del gobierno del país dependiendo de la ayuda al desarrollo, “el apoyo de los donantes es vital para que el nuevo ejecutivo cumpla con su promesa de abordar los problemas más urgentes. La impaciencia por la lentitud en la reconstrucción no puede interponerse en el camino de los que más lo necesitan, los que no tienen acceso a servicios básicos ni oportunidades para un futuro mejor. Tenemos que trabajar juntos y mantener nuestros compromisos a largo plazo con el pueblo haitiano” apuntó la directora general de Intermón Oxfam, Ariane Arpa.

En este sentido, la organización reclama al Gobierno español (tercer donante bilateral a Haití con un compromiso de 346 millones de euros para el periodo 2010–2013), como socio privilegiado del Gobierno haitiano que ha tenido voz y voto en la Comisión Interina para la Reconstrucción del país, que se asegure de que “el proceso de reconstrucción se realice eficazmente y que el medio millón de personas que permanecen sin hogar dos años después, sean realojados adecuadamente,  teniendo en cuenta sus necesidades”.

El estudio recuerda que, si bien los primeros trabajos de emergencia llevados a cabo gracias a la generosa ayuda contribuyeron para salvar muchas vidas y proporcionar servicios básicos a más de un millón de personas, aún queda mucho por hacer para asegurar que los haitianos a largo plazo cubran sus necesidades de vivienda, empleo y servicios básicos, tales como educación, agua y sanidad.

Según la portavoz de Intermón Oxfam, Lourdes Benavides, “el segundo aniversario del devastador terremoto debe ser una llamada a la acción. A pesar de la aparente lentitud de la reconstrucción, es esta una oportunidad para que la élite política y económica haga frente a la pobreza crónica y la desigualdad que ha asolado al país durante décadas. Haití debe ir hacia delante y no hacia atrás”

Durante estos 24 meses, ha habido algunos avances en la reconstrucción. Más de 5 millones de metros cúbicos de escombros se han retirado, lo que representa la mitad de los resultantes tras el terremoto. Más de 430 kilómetros de carreteras han sido construidos o rehabilitados, proporcionando una infraestructura vital para la recuperación económica. Sin embargo, la mayoría de la población sigue sin agua corriente, sin saneamiento o acceso a un médico. El cólera se ha cobrado miles de vidas y sigue siendo una gran amenaza para la salud pública. Más del 70% de la mano de obra está desempleada o subempleada, aunque muchos de estos problemas ya existían antes del seísmo. 

En este contexto, la Comisión Interina para la Reconstrucción de Haití ha conseguido algunos progresos en la coordinación de los trabajos pero han sido escasos los logros orientados a reforzar la capacidad del gobierno para tomar medidas decisivas a largo plazo. Hoy, cuando el  mandado de la Comisión ha expirado, el estudio incide en que los donantes deben apoyar la creación de un órgano de coordinación nacional con un papel estratégico y de colaboración en la reconstrucción.

En este sentido, Oxfam reconoce que las elecciones a principios de año, seguidas con la confrontación entre el nuevo presidente y el parlamento ha impedido la reconstrucción, por lo que pide a la nueva administración “que tenga un fuerte rol de liderazgo y que elabore una política global de reasentamiento para los desplazados con un calendario claro”. Además, insta a que exista una mayor cooperación con la sociedad civil en la planificación y gestión  en este proceso  para asegurar que sus necesidades prioritarias se cumplan.

Ayuda de Oxfam

Tras el terremoto, Oxfam ha proporcionado ayuda a más de un millón de personas a través de la respuesta de emergencia y del trabajo de prevención del cólera. En 2011, la organización ha comenzado a modificar su enfoque de trabajo de las necesidades de emergencia inmediatas al desarrollo a largo plazo. En este nuevo marco, colabora con organizaciones locales para fortalecer la sociedad civil y para impulsar la reconstrucción, trabajando en la mejora del acceso al agua y saneamiento, así como en la creación de empleo tanto en Puerto Príncipe como en las zonas rurales.

A causa del terremoto que asoló la capital de Haití, Puerto Príncipe, y sus alrededores el 12 de enero de 2010, más de 220.000 personas murieron, 300.000 resultaron heridas y 1,5 millones se quedaron sin hogar. Al terremoto le siguió, ese mismo año, un brote de cólera y posteriormente el huracán Tomás, que empeoraron las ya de por sí graves condiciones.

Antes del seísmo, Haití ya era el país más pobre de América con casi el 80% de su población viviendo por debajo del umbral de pobreza. Sus indicadores sociales están entre los peores del planeta: 80 de cada 1.000 niños mueren antes de cumplir los 5 años. Además, tiene la mayor tasa de mortalidad maternal del mundo por detrás de África subsahariana y menos de la mitad de la población sabe leer y escribir. Solo el 30% de la población de la capital tenía acceso a agua potable y sobre un 50% a saneamiento.

Foto: Intermon–Oxfam

 

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