Las agencias humanitarias advierten de que las inminentes lluvias ponen en peligro la respuesta al conflicto en Sudán

17. mayo 2012 | Por | Categoria: Internacional

>>> El número de refugiados aumenta a medida que la violencia persiste

Londres (Reino Unido).- Algunas de las principales agencias humanitarias alertó ayer de que las lluvias estacionales en Sudán y Sudán del Sur provocarán un empeoramiento en las ya terribles condiciones en los campos de refugiados, restringirán el acceso y los desplazamientos y aumentarán el riesgo de contraer enfermedades. Las precipitaciones, que ya han comenzado en algunos lugares, harán que los caminos sean intransitables, atrapando a muchas personas en zonas inestables, y agravarán la actual crisis alimentaría.

Un acceso amplio y continuado en la provisión de ayuda, la libre circulación de los civiles y la oportunidad de plantar cosechas este año son factores vitales para salvar vidas. Según las organizaciones, sólo será plenamente posible con un cese de las hostilidades internas y entre los dos países.

Jon Cunliffe, director de Save the Children en Sudán del Sur explicó que “la fatal combinación del conflicto, el aumento de los precios del combustible y la comida, así como la grave escasez de dinero en efectivo está teniendo un efecto devastador sobre la población civil en ambos países. Con la llegada de las lluvias la situación no podría ser más crítica. Necesitamos urgentemente luchar para detener esta combinación de factores, y con ello, tener acceso y proteger a los niños y niñas de la violencia, de la privación, del desplazamiento y del reclutamiento”.

En los estados sudaneses de Kordofán del Sur y de Blue Nile, la continua inestabilidad está provocando que algunas familias aún no hayan sembrado sus semillas, lo que podría dar lugar a la escasez de alimentos a finales de año, según se desprende de distintos informes. La inseguridad también está conllevando que los niños y niñas no vayan a la escuela. Ante esta situación, es urgente y necesario acceder a todas las áreas antes de que las lluvias hagan aún más difícil la distribución de la ayuda a las comunidades.

El conflicto y el hambre en Kordofán del Sur y en Blue Nile están provocando que un número récord de personas atraviesen la frontera. Se estima que 151.000 refugiados de estos dos estados han huido a Etiopía y Sudán del Sur. En mayo, en un solo día, 700 personas llegaron al campamento de Yida en el estado de Unity en Sudán del Sur. En abril el promedio ascendía a 287 personas al día y a 83 en febrero y marzo. Los recién llegados hacen que el número total de personas en Yida alcance casi las 30.000, aumentando la presión sobre las agencias que ya están luchando para hacer frente a la escasez de agua, al saneamiento, a la violencia, a la salud reproductiva y a la protección infantil.

Según Ibrahim Kallo, coordinador de Emergencias de campo para International Rescue Committee (IRC) en Yida, añadió que “las personas que llegan al campo en las últimas semanas están visiblemente agotadas y desnutridas después de caminar durante cuatro o cinco días con poca comida o agua, y algunos niños y niñas muestran signos de desnutrición severa. Las mujeres son asaltadas y violadas, ya sea en el viaje como una vez que llegan. El miedo al hambre desencadenará probablemente una nueva ola de desplazamientos en las próximas semanas, a medida que la gente trate de salir antes que las lluvias dificulten el viaje a través de la frontera”.

En el campo de Jamam, en el estado sursudanés de Upper Nile, las organizaciones están haciendo verdaderos esfuerzos para proporcionar ayuda a 37.000 refugiados, incluso para llegar a mínimos como cinco litros de agua por persona y día, mucho menos de lo que aconsejan los estándares de emergencia. A pesar de los estudios hidrológicos y de los numerosos intentos de perforar nuevos pozos, no se han encontrado nuevas fuentes de agua sostenibles, por lo que miles de personas refugiadas tendrán que ser trasladadas. Las lluvias harán las cosas más difíciles y podrán causar inundaciones y la propagación de enfermedades.

Las organizaciones han mostrado su preocupación, ya que en este contexto se podrían cortar las rutas de abastecimientos a los campamentos, restringiendo la capacidad para llevar suministros médicos y de otro tipo, así como complicar las evacuaciones médicas. La inestabilidad en el estado de Unity ha llevado ya a algunas agencias a evacuar al personal de Bentiu y a considerar la posibilidad de vuelos directos desde Juba a los campamentos, lo que sería costoso y causaría retrasos.

“Después de más de diez meses luchando, sin ningún indicio de paz, estamos en el camino que lleva de la crisis a la catástrofe. Las lluvias podrían hacer la vida insoportable para los refugiados y acarrear la amenaza de enfermedades transmitidas por el agua. El mundo necesita despertar ante el verdadero coste del conflicto para las personas que ya han sufrido tantos años de guerra”, concluyó Johnson Byamukama, director nacional adjunto de Oxfam para Sudán del Sur.

Christian Aid, a través de sus socios HARD y Sudra, está suministrando materiales no alimentarios tanto a las personas desplazadas de la disputada región de Abyei, como a los muchos refugiados que huyen de los combates que continúan en la frontera de los estados del Blue Nile y Kordofán del Sur, en Sudán. La agencia se está preparando para un gran aumento en el número de retornados y de personas desplazadas que llegan a Sudán del Sur.

El IRC está trabajando en el campo de Yida, donde ha construido un centro de bienestar para mujeres y niñas para ofrecer una amplia gama de servicios de salud reproductiva y asistencia para las personas que hayan sido agredidas sexualmente mientras huían a Sudán del Sur y después de su llegada. Los servicios incluyen entregas, atención pre y post-natal, planificación familiar, tratamiento para las enfermedades de transmisión sexual, atención especializada para las sobrevivientes de violaciones y abusos, asesoramiento y educación para la salud.

Oxfam ha puesto en marcha programas de desarrollo y de ayuda humanitaria en Sudán y Sudán del Sur. En Sudán, Oxfam suministra agua, saneamiento y medios de vida a 315.000 personas en Darfur y está trabajando a través de un socio en Kordofán del Sur para proporcionar asistencia de emergencia y la programación de medios de subsistencia. En Sudán del Sur, Oxfam también implementa programas de desarrollo en medios de vida. En ayuda humanitaria y respuesta a emergencia, Oxfam trabaja en las comunidades y con las poblaciones retornadas suministrando agua potable y apoyo a los medios de subsistencia. También ofrece agua potable y saneamiento en el campamento de Jamam, en el estado de Upper Nile, donde actualmente hay 37.000 refugiados sudaneses del conflicto en el estado de Blue Nile.

Refugees Internacional aboga por una mayor provisión eficaz de asistencia y protección a las personas desplazadas por los conflictos en Sudán y Sudán del Sur, y por un proceso voluntario, seguro y digno para las personas que salen hacia Sudán del Sur. Además, está investigando el riesgo intensificado de que los sureños desnacionalizados por el Gobierno de Sudán se transformen en apátridas, así como en la defensa de una mayor capacidad para adjudicar solicitudes para adquirir la nacionalidad sursudanesa en Jartum y Juba.

La programación de la emergencia es una parte crucial del trabajo de Save the Children. Incluso antes de la última serie de enfrentamientos, la organización estaba ayudando a miles de niños y niñas obligadas a huir de sus hogares. La agencia establece Espacios amigables para este colectivo y proporciona educación en situaciones de emergencia, localiza familias de niñas y niños perdidos, lleva a cabo programas de nutrición de emergencia y distribuye artículos no alimentarios.

Crisis Action trabaja exclusivamente en la sombra para permitir a los socios responder conjuntamente a las crisis. Esta organización no debe ser citada en los informes de los medios de comunicación.

Fotos: Intermon Oxfam

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