La Iglesia en Haití

15. enero 2010 | Por | Categoria: Cartas al director

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Teresa Gutiérrez (Zaragoza).- En estos días tan tristes, en que el ombligo del Mundo se ha encogido ante el desastre acaecido en Haití, me siento como persona muy avergonzada por el comportamiento de la Iglesia y su máximo mandatario el “Papa”.

 

No he oído, ni leído en ningún medio de comunicación, que arzobispos, obispos, cardenales y el propio Papa, hacer mención de su ayuda personal hacia este País; bueno sí, oí decir al Papa que sus plegarías y rezos iban a ir dedicados a ellos.

 

Me da vergüenza, pensar que lo único a lo que están dispuestas todas estas personas dedicadas en cuerpo y alma a Dios “según ellos”, cuando tienen la oportunidad de llevar a la práctica todo aquello que según ellos hizo Dios con los pobres y con los más necesitados, en estos momentos tan duros se crucen de brazos. No me extraña que pierdan fieles y lo que ya no entiendo es que todavía les quede alguno.

 

No entiendo, que hace todo un séquito de obispos, arzobispos y cardenales que ya deberían de haber cogido el avión y haber volado donde más se les necesita, los rezos están muy bien cuando no hay otra cosa que hacer, pero que les pregunten a los hatianos de qué les sirven los rezos, cuando lo que se necesitan son manos, manos para levantar los escombros, manos para enterrar a los muertos, manos para dar la extremaunción a todos aquellos moribundos que lo necesiten. ¿Dónde están? Qué vergüenza de iglesia y qué vergüenza de ese ejército que mantiene la iglesia, no se sabe para qué ¿Qué diría Dios si levantara la cabeza? Supongo que lo que pensamos la mayoría de las personas que tenemos un poco de humildad, un poco de solidaridad y un poco de humanidad, en definitiva cualidades de un ser humano y de un buen cristiano.

 

No me extraña nada de lo que ellos hagan, y más después de oír las declaraciones del obispo de San Sebastián D. Jose Ignacio Munilla, pensándolo mejor le voy a quitar el Don, que no se lo merece alguien que se atreve a anteponer la moral de los españoles al sufrimiento de cientos de miles de personas, pero claro, qué sabrán toda esta pandilla, de lo que es sufrir si se pasan la vida a la sopa boba.

 

2 Comments to “La Iglesia en Haití”

  1. Francha Menayo dice:

    Comunicado de aclaración de Monseñor Munilla, obispo de San Sebastián

    Tras el revuelo mediático organizado por la interpretación torticera de parte de la entrevista que Monseñor Munilla concediera en el día de ayer a la Cadena SER, el propio obispo de San Sebastián ha hecho público un comunicado que reproducimos íntegramente.

    Redacción Religión – 15-01-10
    LA CLAVE

    Hay quien no soporta que la Iglesia sea siempre el principal sostén de los necesitados.

    Monseñor José Ignacio Munilla, obispo de San Sebastián

    Observo que tras la entrevista que realicé ayer en los micrófonos de la Cadena Ser, se está difundiendo en algunos medios un titular que considero profundamente distorsionador de la realidad: «Existen males mayores que la tragedia de Haiti». Considero injusto el titular, porque sugiere desinterés por mi parte hacia los damnificados del terremoto.

    Precisamente, en esa misma emisora de la Cadena Ser de San Sebastián, se me dio la amable ocasión de hacer una llamada a la solidaridad con los damnificados de Haití. En efecto, anuncié que ya han sido enviados 100.000 € por parte de nuestra Caritas Diocesana de Gipuzkoa, y propuse que las próximas fiestas patronales de San Sebastián tengan una austeridad solidaria en favor de los que están sufriendo en aquel país…

    El citado titular está extraído con «forceps» de una pregunta «teológica» que se me hizo, referente a cómo creer en la existencia de Dios ante el sufrimiento de tantos inocentes… Yo expliqué que el mal que sufren esos inocentes no tiene la última palabra, porque Dios les ha prometido la felicidad eterna. En ese contexto, utilicé la expresión «existen males mayores», refiriéndome explícitamente a otro tipo de mal, al «pecado» de quienes vivimos en los países ricos y somos cómplices de una opulencia insolidaria hacia los pobres. Como es obvio, yo estaba hablando en un plano teológico dando respuesta a una pregunta de índole teológico.

    José Ignacio Munilla

    Obispo de San Sebastián
    Administrador Apostólico de Palencia

  2. Luisa María Ruíz dice:

    De acuerdo totalmente con Teresa con su escrito. No parecen unas declaraciones adecuadas en ningún caso viniendo de quién vienen, porque los obispos, c ardenales y demás personas que constiuyen la Iglesia, con un cierto nivel de intelectualidad, es muy díficil que se puedan equivocar, y aún en el caso de que lo haya hecho, no heoído un «perdón» con todas las letras. Así pués Francha lamentándolo mucho, no me sirve para nada el discurso que el obispo horas más tarde ha pronunciado, seguramente llamado al orden desde algún escalón un poco más alto.