Respuesta de El Corte Inglés ante la crisis

4. septiembre 2012 | Por | Categoria: Cartas al director

por José Tomás Cruz Varela

El pasado 26, siempre coincidiendo con el último domingo de agosto, El Corte Ingles celebró su Junta de Accionistas, en la cual, el presidente del grupo, Isidoro Álvarez, que en realidad actúa como director ejecutivo del mismo, informó sobre el pasado ejercicio económico correspondiente al año 2011.

Que una empresa con un beneficio neto consolidado de 210 millones, un 34% menos que el año anterior, facturando 15.778 millones de euros y una plantilla de 99.323 colaboradores, de los cuales el 93% está contratado con carácter fijo, dedicara 870 millones a inversiones y siga apostando por la expansión, no es algo muy normal en España y sí toda una demostración de respeto hacía sus trabajadores y clientes.

Concretamente que en el año 2011, pese a la adversa coyuntura económica, se abrieran centros en A Coruña, Sevilla, Portugal y Granada, e igualmente, para el 2012 esté previsto inaugurar nuevas sedes en Badajoz y Zaragoza, dice mucho a favor de una organización empresarial que sigue ocupando el primer puesto a nivel europeo, superando en cifra de venta a Marks&Spencer, John Lewis y Galerias Lafallette, y solo por debajo de las  norteameriacanos Sears Holding y Macy´s

Un grupo que proporciona trabajo a 100.000 personas, paga 750 millones en impuestos y mantiene 24.000 proveedores nacionales, es toda una demostración de responsabilidad que solo ciertos empresarios pueden asumir. Cuando este indiscutible líder dice a sus accionistas que “confíen en la  organización, en sus recursos, en su poder de reacción y en el propio trabajo”, todos creen y asumen su mensaje porque jamás ha defraudado. Para el máximo responsable de estos grandes almacenes, “la cultura de su empresa” está basada esencialmente en el ejemplo con independencia del puesto ocupado; todos son necesarios pero nadie imprescindible.

Afortunadamente en España existe un grupo de empresas, Inditex, Mercadona, etc. que sin recibir ayudas, subvenciones ni financiación de ningún tipo, todo es producto de su propio esfuerzo, continúan luchando y arriesgándose para superar la maldita crisis, volver a crear riqueza y generar puestos de trabajo, y entre ellos figura Isidoro Álvarez, economista, premio extraordinario en la carrera, cuya trayectoria como empresario será estudiada en todas las escuelas de negocios del mundo.

Ya va siendo hora que también en este país nuestro aprendamos a valorar el ingente esfuerzo realizado por estos capitanes de empresa y reconozcamos la “dignidad del empresario”. Mientras las centrales sindicales se ocupan de preparar un otoño caliente, con las consiguientes manifestaciones y huelgas y los políticos sus maniobras para continuar en el poder, los empresarios harán lo imposible por mantener a flote sus empresas y no verse obligados a reducir plantilla, o incluso, en el peor de los casos, tener que cerrar. Esa es “la pequeña gran diferencia”. En España se está quebrando la autoestima de las personas y todo tiene un límite. Nuestra maldición consiste en comprobar como no se frena la destrucción de puestos de trabajo, se incremente el déficit y el índice de miseria alcanza cotas insufribles. Que nuestros jóvenes terminen su formación y carezcan totalmente de expectativas para alcanzar un puesto de “mileuristas” es lo más triste que nos puede ocurrir… ¿Para cuando la reforma del modelo de Estado?