Hipotecarse, una tradición española que vuelve

23. octubre 2015 | Por | Categoria: Economía, Magazine

POR BARTLEBY, EL ESCRIBIENTE

Regreso al futuro. Hace unos días el gobernador del Banco de España, Luis María Linde, anunciaba que el desendeudamiento en España ya se había “materializado”. Sin apenas tiempo para purgar los excesos del pasado, endeudarse volverá a ser una fiesta.

En nuestro país, las entidades financieras comienzan a relajar las condiciones para acceder a un crédito. Así lo demuestran la reciente encuesta de préstamos bancarios elaborada por el Banco Central Europeo (BCE). Sin embargo, no todos los países europeos se comportaron igual. Mientras los bancos europeos de Alemania, Francia y Países Bajos endurecieron las condiciones de préstamos a los hogares, en España e Italia se relajaron. Ello explica que los préstamos hipotecarios se hayan incrementado en lo que llevamos de año un 9,6%. Vamos de cabeza a otro “milagro económico”.

Sin embargo, para miles de familias pagar hoy su vivienda sigue siendo un problema grave. La coyuntura económica, el paro y los recortes no favorecen precisamente a quienes adquirieron su vivienda en pleno boom hipotecario. Una emergencia social que no se ha solucionado y que ha conducido a la elevada insolvencia de muchos hogares que han visto perder su vivienda y comprometidas sus rentas futuras. El número de ejecuciones hipotecarias sobre vivienda habitual no ha descendido significativamente pese a los presuntos “brotes verdes”.

El pasado 2014, según el INE, arrojaba un saldo de 70.078 ejecuciones hipotecarias iniciadas sobre vivienda, 34.680 sobre vivienda habitual, un 7,4% más que en 2013. Según datos del Consejo General del Poder Judicial, el número total de ejecuciones iniciadas en el segundo trimestre de 2015 fue de 28.925. El 78% sobre vivienda habitual. Estos datos evidencian que la “recuperación” ni ha llegado ni se la espera. Pero también que los Reales Decretos-leyes aprobados en 2012 y 2013 por el gobierno no han sido capaces de revertir la situación. En ellos se preveía que, mediante el cumplimiento voluntario por parte de las entidades de un Código de “buenas prácticas”, los ciudadanos agobiados por su hipoteca y que cumplieran unos requisitos, exigentes y taxativos, pudieran solicitar una reestructuración de la deuda e incluso la “dación en pago” (es decir, entregar la vivienda a cambio de cancelar definitivamente la deuda, sin que quepa exigirles la deuda que quedase pendiente una vez ejecutado judicialmente el inmueble).

Según un informe de la Comisión de Control sobre el cumplimiento del Código de buenas prácticas, a lo largo del año 2014 se registraron un total de 22.998 solicitudes para acogerse a las medidas de estas normas: sólo 9.728 acabaron con una reestructuración de la deuda. En 2013 la cifra fue de 2.582 y en 2012 de 340. Por su parte, la “dación en pago” se acordó en 2014 para 2.829 casos. En el año 2013 para un total de 897; y en 2012 para 117 en total. Pobres cifras que evidencian la miseria de las medidas adoptadas.

Decía el reciente premio Nobel de Economía Angus Deaton “que no podemos dejar que los banqueros se autorregulen”. Yo añadiría, ni un gobierno que regule para ellos.

Foto: Xauxa Hakan Svensson

 

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