Cuando Israel mata a los nuestros

30. enero 2015 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Esta vez no han sido milicianos musulmanes abatidos por soldados israelíes, ni tampoco mujeres y niños masacrados en sus propias casas por los bombardeos del Estado terrorista de Israel. Esta vez ha sido un militar español, el cabo Francisco Javier Soria, el que ha muerto a manos de los proyectiles israelíes, mientras formaba parte de la misión de paz que Naciones Unidas mantiene en Líbano.

Frente a estos hechos, lo más probable es que el Gobierno de Rajoy se ponga de perfil, imitando la actitud adoptada por el Gobierno de Aznar cuando tres asesinos norteamericanos a bordo de un tanque asesinaron en Bagdad al periodista español José Couso. Más allá de banderas a media asta y de numerosos actos protocolarios, estos patriotas de pandereta siguen mucho más interesados en mantener la impunidad de la que disfrutan determinados Estados agresores (y sin embargo, aliados), que en poner justicia sobre los actos execrables que éstos cometen.

La hipocresía gubernamental alcanza cotas cercanas a la náusea, si tenemos en cuenta, por ejemplo, que España participa en un embargo europeo contra Rusia, país que no ha matado a ningún soldado español, mientras ni siquiera se plantea establecer medidas económicas de presión contra el Estado terrorista de Israel tras la muerte del cabo Soria.

Desde 1999, 11 miembros de Naciones Unidas han sido asesinados por Israel en el sur del Líbano. En 2010 nueve pacifistas turcos desarmados fueron asesinados en aguas internacionales por efectivos de la Marina Israelí mientras participaban en la Flota de la Libertad hacia Gaza, en lo que el primer ministro turco Recep Tayyip Erdogan calificó como acto de “inhumano terrorismo de Estado”. El pasado verano, el Estado terrorista de Israel asesinó a más de 1.500 civiles palestinos (519 de ellos, niños) y a once empleados de Naciones Unidas en una ofensiva militar contra Gaza que el secretario general de la ONU calificó de motivo de vergüenza para la comunidad internacional”. Ni siquiera una escuela de Naciones Unidas se salvó de los misiles israelíes, en lo que el propio Ban Ki-moon describió como “atrocidad moral y acto criminal”.

¿Qué respuesta institucional va a dar Rajoy al asesinato del cabo Soria a manos del ejército de Israel? ¿Qué es lo que tanto temen las democracias occidentales de este pequeño país de poco más de 8 millones de habitantes, y una superficie similar a la de la provincia de Badajoz?

Israel tiene perfecto derecho a existir como Estado, pero ese derecho conlleva la obligación de respetar la legislación internacional, tal como hacen los países democráticos avanzados. Si los ultraderechistas gobernantes que hoy manejan sus designios no están dispuestos a acatar este principio, la comunidad internacional debería expulsar de su seno a este país, del mismo modo que antes expulsó a la República Sudafricana por actuaciones cualitativamente similares, aunque mucho menos intensas desde el punto de vista cuantitativo.

 

Tags: , , , , , ,

Comentarios cerrados