Grecia: votar en libertad

12. junio 2012 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

La democracia (es decir, la “doctrina política favorable a la intervención del pueblo en el gobierno”) pasa a un segundo plano cuando de salvaguardar intereses económicos o geoestratégicos se trata.

Durante las últimas semanas, la población griega se está viendo sometida a un continuo bombardeo mediático que alerta de los supuestos efectos devastadores que tendría el triunfo electoral de las opciones opuestas a los planes de austeridad diseñados por Bruselas.

Sin embargo, esta catástrofe ya llegó hace tiempo a tierras helenas de la mano de las insufribles y antieconómicas políticas de rescate que decidieron aplicar el primer ministro socialista Yorgos Papandreu, primero, y el banquero neoliberal Lukas Papadimos, después.

Alguien en algún despacho debería reflexionar acerca de que, si los clamorosos fallos de diseño que encierra desde su origen la moneda única europea deben ser sufridos por las gentes de uno o de varios países en los que se establece, quizá haya llegado el momento de anteponer el bienestar de la ciudadanía sobre los ortodoxos mandatos de quienes fracasaron grandiosamente a la hora de diseñar un futuro monetario común para Europa.

El euro como moneda podrá desaparecer o podrá seguir existiendo, ese no es el debate ahora. Lo importante en este momento es evitar que las vulnerabilidades del euro caigan sobre las espaldas del pueblo griego, del español, del irlandés, del portugués o del italiano, ya que si la moneda única se convierte en sinónimo de injusticia, de desazón o de miseria, habrá firmado su sentencia de muerte en las peores condiciones posibles para todas las economías europeas.

Ha llegado el momento de dejar al pueblo griego votar en libertad, ya que su decisión es infinitamente más relevante que la de unos cuantos fracasados reunidos en una sala de Bruselas.

 

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One Comment to “Grecia: votar en libertad”

  1. Arturo dice:

    Estamos en manos de auténticos psicópatas globalistas. «Nuevo Orden Mundial», con estas palabras se llenan sus bocas aquellos mandatarios (presidentes, ministros, etc.) por todo el mundo, y por si fuese poco «su santidad» ahora también nos sale con que un «gobierno único mundial» solucionaría la crisis.

    El Euro desde un principio fue diseñado para fracasar, es lo que querían, para así justificarse a la hora de imponer más presión a los ciudadanos, más esclavitud y más extorsión a todos aquellos que plantan cara a la globalización neoliberal y genocida de países y de todos los pueblos que los componen.

    Como ya he dicho, estamos en manos de auténticos psicópatas globalistas, y esto ya no se puede parar con salir y sentarse en una plaza, hay que actuar como se ha hecho y se hace en Grecia, como se ha hecho y se hace en Islandia, y como se ha hecho y se está haciendo en otros países de los cuales en los grandes medios españoles no se menciona nada en absoluto, o como mucho en un suspiro para seguidamente pasar a las noticias deportivas.

    ¿Alguien piensa que los eventos deportivos de este pasado fin de semana fueron casualidad? Todo estaba pensado, todo estaba decidido, todo estaba programado para que la gente concentrase su atención en algo tan superficial como lo son los eventos deportivos comparado a los asuntos que afectan a NUESTRAS VIDAS y a NUESTRO FUTURO. Estamos hablando de que se ha sacrificado a España, a su población, y tal y como algunos predecían hace varios meses en los conocidos como «medios alternativos» o de «conspiranoicos», al final se ha producido el rescate, lo cual demuestra que los únicos «conspiranoicos» aquí, son el gobierno y sus secuaces (muchos de la oposición también), junto con los banqueros corruptos, ladrones y criminales.

    Cuando digo criminales, quiero que quede claro que es tal cual lo digo, puesto que mucha gente está muriendo de hambre y algunos hasta se suicidan por culpa de la miseria a la que se les está llevando, tal y como está pasando a dos por tres en Rumanía y también en Grecia.

    Unidad contra la globalización y contra los miserables que nos llevan al sufrimiento absoluto. Tienen nombres y apellidos y hay que ir a por ellos, tal cual.

    Se llama defensa propia.