La productividad y otros dogmas

5. junio 2012 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

El hecho de regentar una empresa no siempre es argumento suficiente como para sentar cátedra en asuntos macroeconómicos. Así lo demostró ayer el presidente de Mercadona, Juan Roig, durante su intervención en el programa “En días como hoy” de Radio Nacional de España.

Sin mencionar el cómo ni el dónde ni el para qué, Roig insistió en la idea de que nuestro país debe incrementar su productividad si quiere evitar ser rescatado por la Unión Europea, partiendo del mantra neoliberal de que “nuestro nivel de vida no corresponde con nuestro nivel de productividad”.

Roig no aclaró, sin embargo, si el “desfase” que él aprecia se debe a que los españoles y españolas cobramos demasiado dinero en relación con lo que trabajamos, o si por el contrario, cobramos “lo normal” pero trabajamos demasiado poco.

Sobre esta última posibilidad, habría que decir que es cierto que la población de este país trabaja demasiado poco; de hecho, hay más de 5 millones de personas que no trabajan nada (aunque desearían hacerlo), porque un mal día fueron despedidas por sus respectivos empresarios, generando –entre otras cosas– una crisis nacional de consumo cuyos efectos deben de ser bien conocidos por el señor Roig.

En cuanto a la hipótesis de que “cobramos demasiado”, y vista la alarmante pérdida de poder adquisitivo que sufre la clase trabajadora en este país, se supone que el presidente de Mercadona se está refiriendo a los banqueros, a los gobernantes, a los grandes directivos, a los monarcas, a los que organizan las cacerías de los monarcas, a ciertos profesionales liberales, a los presidentes de órganos judiciales, y a los ayudantes, asesores, subalternos y correveidiles de todos ellos.

El resto, es decir, los trabajadores y trabajadoras de a pie, se ven inmersos –muy a su pesar– en una circunstancia reiteradamente denunciada por todas las estadísticas: España es uno de los países donde más horas se trabaja, pero donde menos productividad por hora trabajada se alcanza. Por ello, y teniendo en cuenta que los sistemas de producción no suelen ser diseñados por los trabajadores sino por los empresarios, no es difícil llegar a la conclusión de quiénes son los responsables de esta preocupante situación.

De hecho, la carta a los Reyes Magos que las organizaciones empresariales siempre han escrito en este país antes de que se aprobara una reforma laboral, estaba repleta de deseos relacionados con la prolongación de la jornada laboral y con la reducción del salario de los trabajadores. Sin embargo, tal estrategia para incrementar la productividad sólo puede caber en la cabeza de aquellos empresarios que no consideran al trabajador como a una persona esencial en el proceso productivo, sino como un inconveniente económico que se repite el primer día de cada mes.

Por el contrario, una clase empresarial “civilizada” estaría deseando apostar por la estabilidad en el empleo como elemento ineludible para mejorar la calidad, y hasta la cantidad, de nuestros productos (algo que contradice el dogma neoliberal de la temporalidad laboral y de sus “admirables” efectos disciplinarios), del mismo modo que ofrecería una verdadera formación profesional continua que no se limitara al periodo de aprendizaje, y que pagaría remuneraciones salariales dignas y capaces de mantener la demanda interna.

 

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2 Comments to “La productividad y otros dogmas”

  1. Barracuda dice:

    Este es el que dijo lo de que debíamos trabajar como chinos…

  2. AndresB dice:

    Sí, barracuda, es él, y no le falta algo de razón. Creo que ganamos poco, comparado con el resto de la UE, pero trabajamos aún menos productivamente. Por inversión en tecnología, por formación y por productividad de los empleados, Alemania es más productiva incluso con sueldos más elevados.

    En españa, partiendo que hay demasiados mandos intermedios inutiles y cargos de confianza, que encarecen el producto/servicio se le suma la poca inversión en tecnología, justa formación y por supuesto la baja productividad personal.

    Nosotros lo hemos detectado porque desde hace 5 meses estamos utilizando workmeter para medir la productividad de cada uno. Cada uno ha visto su perfil productivo y se ha dado cuenta de que pueden trabajar mejor (no se era consciente), y estamos mejorando a pasos agigantados. Eso, más informática más rápida, mejor software, cursos re reciclaje, etc, nos estan ayudando a ser el tuerto de este país de ciegos.