Que NO SIEMPRE gobierne la lista más votada

15. diciembre 2015 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Durante los últimos tiempos, y consciente de su soledad institucional, el Partido Popular ha pregonado un eslogan carente de fundamento en una democracia parlamentaria, pero muy persuasivo para determinadas mentes blandas: “que gobierne la lista más votada”. En su defensa, los populares han acudido incluso a ideas absurdas como comparar la situación con la de una competición deportiva en la que el segundo y el tercer clasificado se pusieran de acuerdo para arrebatar el primer puesto al campeón.

Puede que para ellos y ellas la política y el deporte sean lo mismo, pero para quienes entienden la política como un debate de ideas orientado hacia la formación de mayorías amplias que persigan el interés general, el pensamiento y la competitividad tienen poco en común.

En cualquier caso, las elecciones regionales francesas acaban de quitarle la razón al PP. Los fascistas del Frente Nacional fueron la opción más votada en la primera vuelta, pero un pacto entre la segunda y la tercera fuerza (conservadores y socialistas) consiguieron arrebatarle la victoria en la segunda.

Gracias a que no ha gobernado la lista más votada, Francia se ve hoy libre de gobiernos regionales fascistas. Ante esta realidad, desde el PP quizá argumenten que el sistema francés es de doble vuelta y el español no, pero la moraleja sigue siendo la misma: en cada región francesa el número de personas que no querían un gobierno ultraderechista era mayor que el de partidarios del Frente Nacional; por lo tanto, si fueron capaces de ponerse de acuerdo en una propuesta alternativa, ese pacto rebosa legitimidad. Lo contrario anularía la voluntad de todas las personas que no votaron a la primera fuerza política.

Del mismo modo, en las Elecciones Municipales de 2011 en Zaragoza había 131.350 personas partidarias de que el popular Eloy Suárez fuera alcalde, y 140.994, de que no lo fuera; una diferencia que se amplió en 2015, ya que el número de personas que querían a Suárez como alcalde fue de 87.554 personas (127.600 sumando un hipotético apoyo de Ciudadanos), frente a 162.862 que no querían al candidato popular como regidor de la ciudad.

Es todo una cuestión de mayorías y minorías, democracia al fin y al cabo; algo que el PP y su disparatada propuesta de “que gobierne la lista más votada” todavía no han comprendido.

 

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